CAMPECHE, CAMP. El olor a mantequilla y la luz del proyector no se van a ninguna parte. A pesar de la ola de pánico que inundó las redes sociales en las últimas horas, sugiriendo un inminente abandono de Cinépolis de tierras campechanas debido a una supuesta crisis, la realidad es mucho más técnica (y menos catastrófica): el gigante del cine está mutando su piel digital.
Lo que los usuarios interpretaron como “el final de una era” es, en realidad, una reestructuración digital masiva que la cadena está ejecutando simultáneamente en todo México. La movida busca automatizar procesos de venta y atención, una transición que, aunque eficiente para la empresa, ha encendido las alarmas por el recorte de personal en las sucursales locales.
“Es un proceso de digitalización que está pasando a nivel nacional. No quiere decir que Cinépolis se vaya en este momento; hasta ahora, cualquier rumor de retiro es mentira”, aclaró Walter Patrón titular de la Unidad de Comunicación Social del Gobierno, buscando poner freno a la paranoia colectiva.
Aunque el entretenimiento está asegurado, el costo social es el que hoy preocupa al ciudadano de a pie. La transición hacia lo digital ha dejado vacantes vacías y rostros conocidos que ya no están tras el mostrador.

