CAMPECHE, CAMP. Mientras las calles de la capital se desmoronan entre calles rotas, baches, falta de agua y alumbrado en colonias, la alcaldesa Biby Rabelo ha decidido saltar al ruedo nacional en un intento por posicionarse como “víctima” del sistema federal. Por lo que arremetió contra el “Plan B” de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, calificándola de atentado democrático.
Bajo el argumento gastado de “defender la democracia”, la edil señaló que el partido en el poder busca concentrar aún más control y reducir a la oposición. “No es válido ni correcto para México”, afirmó, al tiempo que cuestionó el supuesto ahorro que sustenta la reforma. “Es claro que no es un ahorro, sino que necesitan recursos para seguir con su campaña permanente”, sostuvo.
Su postura, sin embargo, abre contraste con el escenario local. Mientras acusa al Gobierno federal de utilizar recursos con fines políticos, en la capital continúan las exigencias ciudadanas por servicios básicos, lo que ha puesto bajo la lupa las prioridades de su administración.
Rabelo advirtió que la reforma busca “hacer más chiquitos” a otros partidos, lo que, a su juicio, vulnera la competencia democrática. No obstante, el señalamiento también ha generado cuestionamientos sobre el uso del discurso político desde el ámbito municipal, en medio de problemáticas que impactan directamente en la vida diaria de los campechanos.
Además, la alcaldesa insistió en que el Gobierno federal debería enfocarse en la seguridad y el crecimiento económico, al considerar que son los problemas que más afectan al país. Sin embargo, ese señalamiento regresa al ámbito local, donde persisten reclamos por servicios básicos que su propia administración no ha logrado resolver.
Para Rabelo de la Torre, la democracia solo “peligra” cuando se le recortan las cajas chicas a los partidos, pero parece no importarle que la democracia local muera entre baches, falta de luminarias y una gestión que prefiere el pleito estéril antes que el trabajo.
Mientras se desgasta en discursos incendiarios sobre el ahorro justificable o no de la Federación, el municipio paga los platos rotos de una alcaldesa que está más preocupada por su futuro político en la oposición nacional.

