MÉXICO- Reza el refrán: “Dios los hace y ellos se juntan”. Alejandro “Alito” Moreno y Rosario Robles, dos figuras que han convertido la política en sinónimo de escándalo, corrupción y cinismo, acaban de formalizar su alianza.
El dirigente nacional del PRI, acorralado por la pérdida de aliados y el derrumbe de su credibilidad, decidió rescatar a la exsecretaria de Desarrollo Social —condenada por desvío millonario de recursos públicos— para que ahora “defienda México” desde las filas tricolores. El anuncio no pudo ser más elocuente: Desesperación pura.
En un acto que pretendió disfrazarse de renovación, “Alito” Moreno abrió las puertas del PRI a candidaturas ciudadanas y “defensores de México”, pero el verdadero mensaje fue otro: Cuando el barco se hunde, hasta los náufragos más notorios son bienvenidos.
Adrián de la Garza en Nuevo León, Manuela Orve en Guerrero y ahora Rosario Robles como figura emblemática de “organizaciones sociales”. La lista no es casual: Es el retrato de un partido que ya no tiene nada que ofrecer más que reciclar lo peor del pasado.
La maniobra de “Alito” es tan transparente como patética. Sin alianza sólida con PAN ni Movimiento Ciudadano, sin piso electoral relevante y con un PRI reducido a caricatura, el dirigente busca oxígeno en figuras tóxicas que, como él, cargan con señalamientos graves de corrupción.
Invitar a Rosario Robles — quien enfrenta procesos por el desvío de miles de millones en la Estafa Maestra— no es apertura; es un insulto a la inteligencia ciudadana. Es admitir que el PRI ya no tiene cuadros propios ni ideas nuevas, y que su única estrategia es juntar a los impresentables para fingir que aún existen.
Mientras “Alito” Morena consolida su proyecto y la oposición real debate alternativas, el PRI se hunde en el lodazal de sus propios personajes. “Alito” y Rosario juntos no representan renovación: Representan el último estertor de un partido que se niega a desaparecer, pero que ya no tiene nada que defender más que sus privilegios y sus impunidades.
El pueblo de México ya lo vio venir: Cuando los corruptos se alían, loúnico que defienden es a sí mismos.

