CAMPECHE, CAMP. El próximo 9 de marzo, 133 micas de plástico, con rostros, nombres y huellas dactilares de ciudadanos pasarán por la trituradora. Esto es el desenlace de un trámite que nació con interés, pero murió en el olvido. Tras vencerse el plazo legal el pasado 28 de febrero, estas credenciales para votar tramitadas apenas en 2024 se han convertido oficialmente en “basura electoral”.
De las 180 que había en un principio, durante el pasado 27 de febrero solo 30 acudieron a buscarlas, y de esos 150 restantes el 28 acudieron solo 17 personas. Aunque para la maquinaria del Instituto Nacional Electoral (INE) la cifra es mínima representando apenas el 0.01% de un padrón que roza los 700 mil registros el simbolismo es pesado.
Más de 51 mil personas en lo que va del año realizaron sus trámites, pero si regresaron puntualmente por su documento, así lo informó Ernesto Rodríguez Juárez, vocal del Registro Federal de Electores.
Cada una de estas micas le costó al erario aproximadamente 11 pesos, lo que representa una inversión en logística, materiales y tiempo de personal que terminará hecha pedazos frente a los representantes de los partidos. “El ciudadano simplemente no regresó. Hicieron el trámite, se tomaron la foto, pero al final, decidieron que no valía el viaje de vuelta al módulo”, señaló.
La ejecución de esta baja masiva ocurrirá bajo la mirada vigilante de los representantes de los partidos políticos acreditados ante la Comisión Local de Vigilancia el 9 de marzo. Esto durante una sesión pública que dará cumplimiento estricto al artículo 155 de la Ley Federal Electoral, el cual dicta que cualquier credencial que no sea reclamada en el tiempo estipulado debe ser destruida.

