CAMPECHE, CAMP. Imagina que tu nombre no te pertenece, que tu rostro no coincide con tu credencial y que, al buscar atención médica o un empleo, tu propia identidad es la barrera que te excluye del mundo. Para la comunidad trans en Campeche, esta “llave” que abre las puertas de la salud y la educación finalmente ha comenzado a girar, aunque el motor del cambio todavía deja fuera a los más vulnerables: los niños y adolescentes.
Esmeralda Alonzo Aguilar, lideresa de “Es de Corazón TRANS”, señaló que tan solo el año pasado, la organización brindó acompañamiento y asesoría a cerca de 100 personas, esto para el cambio de acta de nacimiento ante el Registro Civil.
Mientras que datos reportaron que al menos 42 trámites fueron concluidos en 2025, y el inicio del 2026 sin nuevas solicitudes.
Sin embargo, llamaron al Congreso del Estado la importancia de extender este derecho a menores, esto pues el acta de nacimiento es un “derecho llave” que garantiza acceso a salud y educación; sin embargo, la falta de legislación para infancias pone vidas en riesgo. “Negar la identidad autopercibida a menores no es un trámite administrativo; es una condena a la ansiedad, al bullying, a la depresión e incluso al suicidio”, alertaron otros colectivos como “Es de Corazón TRANS” y “NosoTrans A.C.”
El año pasado, de las 42 personas que realizaron el trámite, al menos 32 mujeres trans (hombres que se autoperciben como mujeres) hoy ya cuentan con documentos legales, 9 hombres trans (mujeres que se autoperciben como hombres), 1 persona no binaria, marcando un hito en el reconocimiento de identidades fuera del espectro tradicional.
Esta brecha entre los que asesoran y los que finalmente logran el trámite oficial evidencia una sed de reconocimiento que apenas comienza a saciarse tras la histórica reforma al Código Civil del 7 de agosto de 2024. La urgencia de reformar la ley para permitir que infancias y adolescencias accedan a su derecho humano a la identidad es, hoy, la frontera más crítica.
Mientras el Registro Civil espera nuevas solicitudes, las organizaciones civiles siguen trabajando en la sombra, recordando que detrás de cada acta de nacimiento hay una vida que busca, dejar de ser invisible ante su propio Estado.