CAMPECHE, CAMP. Cada mañana, antes de que el calor apriete, decenas de personas mayores cruzan las puertas de los Centros de Desarrollo Comunitario del DIF Estatal. No van solo a pasar el tiempo, van a moverse, a ejercitar la memoria, a convivir y, en muchos casos, a recuperar autonomía. Actualmente, estos espacios atienden a 3 mil 84 usuarios en todo el estado, siendo alrededor de mil 200 este sector, por lo que el foco se ha fortalecido en su atención.
Geraldina Pérez Vázquez, directora de Desarrollo Familiar y Voluntariado, reiteró que, con la transición al modelo “pilares”, prácticamente todos los CDC cuentan ahora con clubes de día y equipo especializado para el cuidado de la salud de este sector.
Aunque la atención a este sector no es nueva, pero este año se reforzó con infraestructura y programas más estructurados que incluyen activación física, talleres culturales, arte y acompañamiento educativo.
En varios centros también tiene presencia el Instituto Estatal de la Educación para los Adultos, lo que permite que personas mayores que no concluyeron sus estudios puedan retomarlos. La oferta es gratuita, un factor clave en colonias donde muchas familias no pueden costear actividades privadas o servicios especializados.
Además de la convivencia, algunos talleres están orientados a la autonomía económica. Aunque no se cuenta con una cifra exacta de cuántos adultos mayores logran generar ingresos a partir de lo aprendido, la directora aseguró que muchos aplican los conocimientos en actividades productivas.
En un contexto donde el envejecimiento de la población es una realidad creciente, los CDC se han convertido en un punto de encuentro que va más allá del entretenimiento. Para cientos de abuelitos, representan un espacio de cuidado, aprendizaje y compañía; un lugar donde la vejez no significa aislamiento, sino participación activa dentro de su comunidad.

