CAMPECHE, CAMP. El calendario litúrgico no negocia, el equipo de restauración del INAH liderado por la restauradora Rosario Salgado se encuentra en una carrera contra el reloj y la química. “Antes de Semana Santa, debe estar todo listo”, sentencia Salgado, mientras sus manos trabajan sobre una estructura monumental del Cristo Negro donde el ébano y la plata libran una batalla silenciosa contra el deterioro.
Ante esto, reveló que los trabajos son minuciosos pues se trata de una imagen que ha pasado por mucho y se requiere hacer las labores con cautela. Tan solo la imagen tallada en madera de ébano mide 1.96 metros de alto, montada a una cruz de plata de 3.30 m de alto y 2.20 m de ancho.
Con la mirada fija en la lámina de plata y un hisopo humedecido en solución, Rosario Salgado retira con paciencia las manchas oscuras de corrosión mientras explica el proceso de limpieza.

