CAMPECHE. Fernández Calante Hernández, especialista del Centro INAH-Campeche, encabeza los trabajos actuales de intervención en la emblemática cruz, centrando los esfuerzos iniciales en la homogeneización de su superficie. El proceso comenzó con la eliminación total de un barniz antiguo que se encontraba degradado y distribuido de manera irregular, lo que había provocado la aparición de manchas de corrosión de tonos oscuros y marrones sobre la plata. Esta limpieza profunda de “toleado” busca erradicar las infecciones del metal, deteniendo el avance de los productos de oxidación que comprometían la integridad estética y física de la pieza.
Uno de los aspectos más críticos de la intervención es la detección y retiro de metales ajenos a la composición original, como aceros modernos o piezas con recubrimientos no metálicos. Según explica la experta, el contacto entre metales distintos tiende a catalizar ciclos de alteración química sumamente perjudiciales. Para corregir estas deficiencias, se ha procedido a la consolidación de secciones sueltas y a la sustitución de pernos inadecuados por clavos de plata donde sea necesario. El objetivo final es aplicar una nueva capa de protección técnica que aísle el metal del medio ambiente, retardando futuros procesos de formación de productos de corrosión.
De manera paralela, el equipo de restauración ha iniciado acciones puntuales en la figura del Cristo, basándose en un diagnóstico exhaustivo de sus capas y deterioros específicos.

