MÉXICO-El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) nunca ha sido un partido ecologista en el sentido ideológico estricto. Desde su fundación en 1986 como una iniciativa pragmática de Jorge González Torres, ha funcionado más como una franquicia electoral rentable que como una fuerza política con agenda propia.
Su estrategia histórica ha sido clara: Aliarse con el bloque ganador de turno para garantizar su supervivencia legislativa, su financiamiento público y su cuota de poder a través de plurinominales.
En los últimos años, esa lógica lo llevó a convertirse en el principal socio parlamentario de MORENA. Ahora, ante la discusión de la Reforma Electoral que se avecina en 2026, el partido del tucán se prepara para defender lo que considera su núcleo duro: El mantenimiento del financiamiento público millonario y la cuota de diputados y senadores plurinominales que le permiten sobrevivir sin estructura territorial fuerte.
Para el ejercicio 2026, el Instituto Nacional Electoral (INE)asignará al PVEM más de 859 millones de pesos de financiamiento público. Esa cantidad se concentra en manos de una familia y un círculo reducido de operadores: los González (herederos de Jorge González Torres), Manuel Velasco Coello (exgobernador de Chiapas y yerno de la familia), Arturo Escobar y Vega, Carlos Alberto Puente Salas y Luis Melgar Bravo.

