CDMX. – En un país donde durante décadas las grandes fortunas lograron diferir, negociar o simplemente eludir el pago de impuestos millonarios mediante estrategias legales interminables, el avance reportado por la presidenta Claudia Sheinbaum representa mucho más que un procedimiento técnico: Es la concreción de un cambio de paradigma en materia fiscal.
Los 51 mil millones de pesos que Ricardo Salinas Pliego y Grupo Salinas adeudan al SAT por ISR de los ejercicios fiscales 2008 a 2013 ya no son un litigio eterno ni una posibilidad remota.
La mandataria comentó que el jueves pasado, representantes del conglomerado se presentaron voluntariamente ante el SAT expresando su deseo de pagar. Lo que hoy ocurre en las mesas técnicas no es una negociación en el sentido tradicional —donde el contribuyente poderoso impone condiciones—, sino una aplicación estricta de la ley y de las sentencias firmes dictadas por tribunales colegiados y confirmadas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

