Sin duda la dopamina es el neurotransmisor de la adicción digital. Los diseñadores de aplicaciones y videojuegos son expertos en secuestrar los sistemas de recompensa cerebral. Lo logran mediante:
Recompensas variables: Como en máquinas tragamonedas, no sabes cuándo llegará el próximo like o nivel superado. Miedo a perderse: Notificaciones urgentes que exigen atención inmediata. Autoplay infinito: “El siguiente video en 3, 2, 1…” sin que decidas detenerte.
Todo pinta una realidad que preocupa, nuestros cerebros modernos están tan acostumbrados a la estimulación constante que el aburrimiento se ha vuelto intolerable. Por ello, los primeros 6 años son cruciales para desarrollar la atención sostenida.
ADOLESCENCIA DIGITAL
La adolescencia siempre ha sido tormentosa, pero las redes sociales añaden capas de complejidad peligrosas. Jerry Bubrick, Dr. en filosofía del Child Mind Institute, lo explica:
“Los adolescentes pasan horas curando una imagen perfecta en redes sociales, pero detrás de esa fachada digital crece el miedo al rechazo y la desconexión”.
NO PERDER NATURALEZA ESENCIAL
El reto no es criar “nativos digitales”, sino ser migrantes sabios que ayudan a las nuevas generaciones a navegar un mundo digital sin perder su naturaleza esencial.

