Síguenos

¿Qué estás buscando?

13 enero, 2026

Claudia Sheinbaum

nacional

SOBERANÍA NO SE NEGOCIA

La Presidenta Claudia en llamada telefónica con Donald Trump, le acompaña Omar García Harfuch y Juan Ramón de la Fuente

CDMX. – La conversación telefónica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump, dejó un mensaje claro y contundente: México no acepta, ni aceptará jamás, ninguna forma de intervención extranjera en su territorio. Cuando el presidente estadounidense reiteró su oferta de “ayuda adicional” con fuerzas de su país, la respuesta de Sheinbaum fue inmediata, precisa y sin ambigüedades: “Hasta ahora vamos muy bien, no es necesario”. Y añadió lo que ningún mexicano debe olvidar: la soberanía y la integridad territorial no están en discusión.

Trump entendió. Aceptó. Y eso, en el contexto de las tensiones recientes, representa un avance diplomático significativo. Quedó descartada —al menos en esta etapa— cualquier acción militar o intervención unilateral.

Cabe destacar que ambos mandatarios acordaron seguir trabajando a través del comité conjunto de seguridad, cuya próxima reunión será el 22 y 23 de enero en territorio estadounidense. Es un mecanismo funcional, que permite coordinación sin subordinación.

Los datos que presentó Sheinbaum no son retórica: las incautaciones de fentanilo en la frontera norte han caído 50 por ciento en un año según la propia CBP; las muertes por sobredosis de fentanilo en Estados Unidos se han reducido en un 43 por ciento; en México se han desmantelado laboratorios clave, se han detenido a cientos de operadores del crimen organizado y los homicidios dolosos han disminuido 40 por ciento.

Son resultados tangibles, públicos y verificables. Trump los reconoció, aunque insistió en que “se podía hacer más”. La presidenta respondió con serenidad: sí se puede avanzar, pero siempre en el marco de la soberanía mexicana y sin tropas extranjeras en suelo nacional. El diálogo directo —más de quince llamadas y una visita presencial previa— ha demostrado ser el instrumento más efectivo. “Lo peor es no hablar y solo comunicarnos por medios públicos”, dijo Sheinbaum, y tiene razón. El respeto mutuo permite exponer desacuerdos sin romper la mesa.

México y Estados Unidos son vecinos inevitables, socios comerciales indispensables y sociedades profundamente entrelazadas: 40 millones de mexicanos viven allá, más de un millón de estadounidenses viven aquí. Romper esa relación sería un error histórico de consecuencias incalculables para ambos países.

Te puede interesar

Advertisement