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2 enero, 2026

José Antonio

Campeche

DESTAPAN CLOACA EN LA UNACAR

CAMPECHE – La detención de José Antonio Ruz Hernández, exrector de la Universidad Autónoma del Carmen (UNACAR), no es solo el cierre de un capítulo de presunto peculado millonario: Es la apertura de una cloaca que huele a viejo PRI, a complicidades políticas y a recursos públicos usados como caja chica personal.

El operativo de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, ejecutado la noche del 30 de diciembre en Calkiní, pone fin a una larga impunidad. Ruz, capturado mientras disfrutaba las fiestas decembrinas, enfrenta cargos por un daño patrimonial que supera los 56 millones de pesos desviados durante su gestión. Peculado, uso indebido de atribuciones y facultades: delitos que no sorprenden en un estado donde la autonomía universitaria fue durante años sinónimo de botín político.

Pero el verdadero escándalo no termina en el exrector. Fuentes cercanas a la investigación señalan que la Fiscalía mantiene abierta una línea que apunta más arriba: Hacia el último gobernador priista, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas.

La UNACAR, durante su administración y las previas afines, funcionó como un mecanismo discreto para triangular recursos, financiar campañas y cubrir gastos que nada tenían que ver con la educación superior. No es casualidad que la universidad haya sido señalada en esquemas como “La Estafa Maestra” ni que, en tiempos de Alito, se le inyectaran fondos federales de manera irregular.

Ruz Hernández, colocado y sostenido en el cargo con el respaldo directo del entonces gobernador, habría sido el operador perfecto: leal, discreto y dispuesto a convertir la máxima casa de estudios carmelita en un cajero automático del poder priista.

Los millones “esfumados” no se evaporaron solos; alguien los direccionó, y las sospechas recaen en quien más se benefició del control absoluto sobre la institución.

Este arresto, uno de los más sonados contra la corrupción administrativa en Campeche reciente, marca un precedente necesario. Pero no bastará con encarcelar al ejecutor si se protege al autor intelectual.

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La sociedad campechana merece saber si parte de ese dinero terminó financiando lujos, campañas o enriquecimiento ilícito del exgobernador que hoy se pavonea en escenarios nacionales.

2026 arranca con Ruz tras las rejas y con la esperanza de que la justicia no se detenga en el pez mediano. La cloaca está destapada; ahora toca limpiarla a fondo.

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