CAMPECHE, CAMP. Más de mil 900 cañeros de Champotón, Seybaplaya, Villamadero y comunidades como Hool y Sihochac se presentaron este lunes en el Palacio de Gobierno, con botas llenas de polvo y manos curtidas por el sol, buscando ser escuchados por la gobernadora Layda Sansores. Esto para plantear la urgente necesidad de un subsidio para sobrevivir y que compense el bajo precio de la caña de azúcar y asegure el inicio de la zafra sin contratiempos.
Actualmente, la tonelada se paga a 972 pesos, un nivel que los productores califican como “en el suelo”. Sin remanente y con cartera vencida, sienten que sus manos trabajan sobre tierra fértil, pero sus bolsillos no reflejan el esfuerzo de meses de trabajo. El riesgo de no arrancar la zafra y de incumplir compromisos económicos pesa en el aire, tan tangible como el olor a tierra mojada que cubre los campos.
Uriel David Aké, líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en la región, señaló con voz firme y cansada: “Con ese precio no podemos iniciar el ciclo. Necesitamos un apoyo de 300 pesos por tonelada, como en otros estados, para compensar la caída del precio y garantizar que los cañeros podamos trabajar sin quedar endeudados”.
Los productores recordaron que, al finalizar el ciclo anterior en septiembre, el precio por tonelada había sido más alto.

