AMLO NO SOLAPA A ALITO

Enterado de los malos manejos del presupuesto, el presidente decide no asistir para no avalar esta obra señalada “monumento a la corrupción”

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Por lo menos en cuatro ocasiones el presidente Andrés Manuel Lpoez Obrador le dijo ¡No!, a la invitación del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas para ser “el padrino” en la inauguración del Puente de la Unidad II que el día de ayer se puso en marcha, exactamente el día en que el PRI lanzó su convocatoria para elegir nuevo dirigente nacional.
Es claro que el primer ejecutivo del país, no quiere ser participe ni de las corruptelas del aún gobernador del estado, quien está siendo acusado de utilizar recursos públicos para la promoción de su campaña a la dirigencia del PRI.

En cuatro ocasiones fue suspendida la inauguración tratando de que se empataran las agendas del ejecutivo nacional con los tiempos del gobernador, cosa que nunca sucedió pues a pesar que en días pasados estuvo en tierras tabasqueñas a pocas horas del estado, López Obrador decidió no asistir.

Durante poco más de un mes, las invitaciones, las llamadas por teléfono y los correos electrónicos, fueron enviadas desde la oficina de Moreno Cárdenas a Presidencia sin que obtuvieran respuesta positiva o negativa, fue hasta el último momento que le hicieron llegarla negativa de que “el presidente no irá a la inauguración”…en su lugar enviaron al Secretario de Comunicaciones y Transportes.

La negativa de la presidencia, según trascendidos, se debió a la demanda interpuesta en el INE por parte de Ulises Ruiz donde se ofreció una relación de hechos para acreditar la calidad de servidor público de Moreno Cárdenas y la promoción personalizada que éste habría realizado en diversas entrevistas a medios de comunicación.

Además de esto, es del conocimiento de la Presidencia de la República que esta obra es un monumento a la corrupción, con retraso de ocho meses, en su construcción con un presunto sobre precio de aproximadamente mil millones de pesos, ya que inicialmente, esta magna obra costaría 1,298 millones -según el contrato LO-9040112996-E2-2017-, pero documentos oficiales hablan de 1,901 millones, y los fideicomisos ya habrían manejado 2,200 millones.

A todos esto, Presidencia también esta enterada que esta obra es un monumento al obscuro manejo del presupuesto pues se realizó a través de dos fideicomisos.

Por esta y otras razones el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió no acudir a la inauguración de esta obra, que será recordada por los campechanos como la más grande en corrupción