México volvió a temblar con fuerza por segunda vez en dos semanas y la solidaridad se volvió a hacer presente.
Un sismo de magnitud 7.1 sacudió ayer el centro del país. Al menos 227 personas han fallecido en diferentes zonas: 117 de ellas en la capital, 55 en Morelos, 39 en Puebla, 12 en el estado de México, 3 en Guerrero y una en Oaxaca, según Protección Civil, aunque la cifra incrementa con el paso de las horas.
El sismo se registró el día en que se cumplían 32 años de la peor tragedia que ha vivido el país: el terremoto que causó más de 6,000 muertos en 1985.
A las 13:14 horas local el suelo volvió a retumbar en México, apenas 10 días después del terremoto de mayor magnitud (8.2) en 85 años. El de este martes, con epicentro en los límites de Morelos y Puebla, fue menor, de 7.1, pero su proximidad a la capital ha provocado que los daños sean mucho mayores. El caos y el pánico se apoderaron de la ciudad. Más de 40 edificios se vinieron abajo, entre ellos dos escuelas. En una de ellas, Rebsamen, el presidente, Enrique Peña Nieto, confirmó pasadas las 10 de la noche que habían muerto al menos 21 niños y otros 30 seguían desaparecidos.
A última hora de la noche, la ciudad seguía herida, pero no cesaban los trabajos de rescate para tratar de sacar supervivientes de los escombros. La solidaridad de los ciudadanos, que se echaron a las calles para colaborar con los damnificados, fue imparable.
"Es el terremoto que más he sentido", era un de los comentarios más repetidos entre los vecinos de la capital, acostumbrados como están a sentir los temblores, aunque nunca tan violentos. En los barrios de Roma y Condesa, la zona más cenagosa de la ciudad y que sufrió como pocas la tragedia de 1985, el temblor golpeó con dureza. La Avenida Ámsterdam, una calle circular de Condesa, era, a última hora de la tarde, una cadena humana continua que trataba de colaborar con los afectados por el colapso de varios edificios. En la esquina con la calle Laredo, la gente se afanaba por retirar los escombros como podía. Viviana Ortiz, vecina de la calle de Monterrey, vio venirse abajo su vivienda. "El bloque se desplomó de forma horrible, por completo. Se levantó una enorme nube de humo y se escuchó un trueno escalofriante".
Tras el sismo, se produjeron cortes en el servicio de luz, 3.8 millones de personas resultaron afectadas, y en el de telefonía, lo que aumentó la tensión ante la imposibilidad de localizar a la gente. Con el paso de las horas, Telmex, la mayor empresa de telefonía del país, abría su wifi en la capital. Las operaciones en el aeropuerto estuvieron suspendidas durante unas horas, después de que una de las terminales se viese afectada por el sismo.
Corren a Osorio Chong
El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, fue increpado por un grupo de ciudadanos y rescatistas al momento de visitar una de las zonas afectadas por el sismo registrado en la Ciudad de México.
"A trabajar, ponte a trabajar cabrón" fue uno de los gritos que se escucharon.
Ante la insistencia del funcionario federal, quien siguió caminando por el lugar, algunas personas le lanzaron objetos para mostrarle su repudio, lo cual hizo que Osorio Chong cambiara el rumbo y mejor saliera de la zona en la que incesantemente los rescatistas levantaban escombros para buscar personas con vida.

