CAMPECHE.- El Obispo Auxiliar de Yucatán, Monseñor Pedro I. Óleos, presidió este Miércoles Santo la solemne Misa Crismal en la Catedral de San Francisco de Campeche. La ceremonia, uno de los ritos más significativos de la Semana Santa, congregó a decenas de sacerdotes provenientes de las distintas regiones de la entidad, quienes se reunieron en el corazón de la capital para manifestar la unidad de la Iglesia local.
Durante la celebración litúrgica, se llevó a cabo el rito de la bendición de los óleos y la consagración del Santo Crisma, elementos fundamentales que serán utilizados durante todo el año en la administración de sacramentos como el bautismo, la confirmación y la ordenación sacerdotal. El acto central fue acompañado por la renovación de las promesas sacerdotales, un momento de profunda introspección donde el clero reafirmó su compromiso con la labor pastoral y la obediencia.
En su homilía, el prelado destacó la importancia de la fidelidad y el servicio en los tiempos actuales, subrayando que el ministerio debe ejercerse con entrega absoluta. Explicó que el óleo no es solo un elemento litúrgico, sino un símbolo sagrado de la fortaleza, la sanación y la presencia constante de Dios en la vida de la Iglesia y sus fieles.
Monseñor Pedro I. Óleos aprovechó el encuentro para agradecer la asistencia de los presbíteros que viajaron desde comunidades apartadas para participar en este rito de comunión. El Obispo enfatizó que la presencia de todo el clero ante el altar simboliza la voluntad de recibir “ese suave aroma de Cristo” para difundirlo posteriormente en cada rincón de la geografía estatal.
El mensaje episcopal fue claro al señalar la identidad del sacerdote como una extensión del ministerio divino, instando a los presentes a vivir con la conciencia de su responsabilidad espiritual. “Manifestamos que somos de Cristo, que somos profetas y que hablamos en nombre de Él, de quien dependemos totalmente”, expresó el prelado ante una Catedral colmada de fieles y servidores.
La ceremonia también sirvió como un espacio de fraternidad para los sacerdotes de los diversos decanatos, quienes cada año acuden a la sede diocesana para proveerse de los aceites bendecidos. Este intercambio refuerza la estructura eclesiástica y asegura que la atención espiritual llegue de manera uniforme a todas las parroquias de la entidad campechana durante las celebraciones pascuales.
El ambiente de devoción se hizo presente en cada rito, especialmente durante la procesión de los óleos, donde los aceites de los enfermos y de los catecúmenos fueron presentados ante el altar. La solemnidad del evento marcó el inicio formal de los días más intensos del calendario litúrgico, preparando a la comunidad para el Triduo Pascual que comienza este Jueves Santo.
Los asistentes destacaron la relevancia de contar con la presencia de la jerarquía eclesiástica regional en un momento de renovación espiritual. Para la diócesis, este acto representa no solo un cumplimiento administrativo de la ley canónica, sino una verdadera fiesta de la fe que inyecta ánimo a los encargados de guiar a las comunidades en el camino de la evangelización.
Al finalizar la misa, los sacerdotes recibieron los recipientes con los óleos consagrados para trasladarlos a sus respectivas jurisdicciones. Este gesto simboliza la descentralización de la gracia divina, que parte desde la Catedral hacia las capillas más remotas, garantizando que el acompañamiento espiritual de la Iglesia sea tangible para todos los creyentes.
La jornada concluyó con un llamado a la feligresía a acompañar a sus pastores en oración durante los días santos. Con la Misa Crismal, la Iglesia en Campeche se declara lista para conmemorar los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, fortalecida por la unidad de sus ministros y la renovación de sus óleos sagrados.

