CAMPECHE, CAMP. En comunidades donde antes se negaba la entrada a brigadas de salud, hoy las unidades móviles no solo acceden, sino que realizan estudios como ultrasonidos para detectar enfermedades a tiempo. El cambio ocurre en zonas rurales e indígenas donde durante años el acceso a la atención médica para las mujeres estuvo condicionado por la negativa de padres y esposos, una barrera que comienza a ceder tras un proceso de diálogo y sensibilización.
El cambio no ocurrió de un día para otro. De acuerdo con Vania Keheller, ha sido resultado de un trabajo sostenido de sensibilización enfocado también en los hombres. A través de talleres y acompañamiento de psicólogos —incluidos especialistas varones— se ha buscado establecer un diálogo directo para explicar los beneficios de la prevención y la atención médica oportuna en las mujeres.
“Desde el día uno hasta hoy he visto una gran diferencia en la actitud”, señaló. Recordó que, en comunidades indígenas, rurales e incluso menonitas, anteriormente se impedía el acceso a las brigadas. “Hoy por hoy… la comunidad te acepta, nuestra unidad móvil llega de manera natural y atiende de manera natural”, explicó.
Este proceso ha sido gradual: una familia permite el ingreso, otras observan, y poco a poco más hogares acceden. Así, lo que antes era visto con desconfianza comienza a integrarse en la vida comunitaria.

