CAMPECHE.- El dirigente estatal de Morena en Campeche, Erick Reyes, lanzó una dura crítica hacia la actual dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Durante su intervención, el líder morenista calificó de incongruente y desesperada la reciente cercanía entre figuras políticas que, a su juicio, representan lo más oscuro del pasado gubernamental del país.
Reyes describió la unión entre la dirigencia priista y Rosario Robles como el encuentro de “dos exconvictos”. El presidente de Morena señaló que mientras uno es señalado por presunto robo al erario público en el estado de Campeche, la otra figura carga con un historial de traición a los ideales de izquierda que alguna vez representó.
En su análisis, el dirigente recordó el papel de Robles durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, vinculándola directamente con el desvío de recursos públicos. Mencionó que el uso de universidades y escuelas para triangular fondos, conocido mediáticamente como la “Estafa Maestra”, es una mancha que llevó a la exfuncionaria a prisión y que ahora regresa al escenario político.
Para la dirigencia de Morena, el resurgimiento de figuras como Rosario Robles es visto como una estrategia fallida de Alejandro Moreno Cárdenas. Erick Reyes ironizó sobre este retorno, afirmando que “revivirla del inframundo” solo acelera el proceso de descomposición que vive el partido tricolor de cara a los próximos procesos electorales.
Un punto central de la crítica fue la supervivencia del PRI como institución política legal. Reyes aseguró que, bajo la actual conducción, el partido está encaminado a perder su registro oficial el próximo año, marcando lo que él considera el fin de una era de dominio político que ha sido rechazada por la ciudadanía.
El líder partidista situó la crisis actual del PRI dentro de un contexto histórico de más de tres décadas. Afirmó que el ciclo iniciado por Carlos Salinas de Gortari ha llegado a su fin, agotando un modelo que Morena describe como el saqueo sistemático de los bienes nacionales bajo la bandera del neoliberalismo.
El dirigente admitió que la actual crisis del PRI facilita el camino para la consolidación de la Cuarta Transformación. Comentó que si el partido opositor contara con liderazgos más inteligentes, el panorama para Morena sería distinto, pero que los “egos desmedidos” de la actual cúpula priista están allanando el terreno para la izquierda.
En la narrativa de Reyes, el PRI se encuentra actualmente “secuestrado” por un pequeño grupo que ha desplazado a militantes históricos. Criticó que se haya expulsado o forzado la renuncia de personajes que ayudaron a construir las instituciones del país mucho antes de que la actual dirigencia nacional iniciara su carrera política.
El balance de resultados fue otro dardo lanzado por el morenista, recordando que bajo el mando de Moreno Cárdenas, el PRI perdió su bastión principal: Campeche. Reyes subrayó que el estado fue “poco gobernado y mucho robado”, lo que derivó en una derrota estrepitosa que se ha replicado en diversas entidades de la República.
Con la mira puesta en el futuro cercano, el presidente de Morena en la entidad se mostró convencido de que el 2027 será el año definitivo para la desaparición del PRI del mapa electoral. Esta confianza se basa, según sus palabras, en el rechazo acumulado de la población hacia las prácticas de corrupción que caracterizan a dicha organización.
Reyes también se refirió a las dificultades que enfrenta el PRI para consolidar alianzas con otros partidos, como el PAN. Señaló que la insistencia de Alejandro Moreno por buscar unión con otras fuerzas es una señal de auxilio ante una estructura partidista que se encuentra “agonizando” y que ya no es atractiva para sus antiguos aliados.
Sobre las declaraciones de actores políticos locales como Wendy Casanova del PAN, el dirigente cuestionó la lógica de buscar una salvación política en brazos de la corrupción. Calificó como un acto de desesperación que algunos personajes de la oposición consideren a Moreno Cárdenas como una opción viable para recuperar gobiernos.
Erick Reyes observó que, a nivel nacional, existe una línea clara en sectores del PAN de distanciarse de la figura de “Alito”. Sugirió que los panistas han detectado la debilidad del dirigente priista y prefieren evitar una alianza que podría resultar tóxica para sus propias aspiraciones electorales.
La crítica también alcanzó la forma en que el PRI intenta negociar sus alianzas, calificando de “pésima estrategia” el insultar a los dirigentes de otros partidos para luego pedirles apoyo. Para Reyes, ofrecer “prestar militantes” al PAN es una muestra de la desconexión total que existe entre la dirigencia priista y la realidad política.
Según la visión de Morena, el PRI es el partido que más rápido ha destruido sus propias bases sociales en los últimos años. Este fenómeno no es atribuido a factores externos, sino a una dinámica interna donde la corrupción se convirtió en el único eje de operación, alejando a los ciudadanos de a pie.
Reyes fue tajante al considerar a los protagonistas de esta nueva alianza como los personajes “más indeseables” de la vida pública mexicana. Afirmó que el estigma de haber pasado por prisión o estar bajo investigación judicial los inhabilita moralmente para presentarse como una alternativa de cambio ante el electorado.
Retomando el tema de la Estafa Maestra, el dirigente lamentó que el dinero que debía destinarse a la educación terminara en esquemas de lavado de dinero. Criticó que directores y rectores se prestaran a estas dinámicas, las cuales ahora parecen ser la “bandera” y el ejemplo que el PRI pretende enarbolar nuevamente.
Para el líder estatal, el desvío de recursos es el mayor agravio hacia los campechanos y los mexicanos en general. Reiteró que el erario público fue utilizado para fines personales y electorales, una práctica que la ciudadanía ya identificó y que no permitirá que regrese a través de coaliciones cuestionables.
Erick Reyes concluyó que la historia se encargará de poner a cada actor en su lugar en las próximas elecciones. Aseguró que Morena seguirá acompañando el sentir popular, el cual apunta hacia la eliminación de los últimos vestigios de un sistema que, según su postura, solo trajo deudas y corrupción al estado de Campeche.
EL JUICIO SOBRE LA GESTIÓN DE “ALITO”
La crítica de Reyes toca la fibra más sensible del priismo actual. Al calificar a Alejandro Moreno como el peor dirigente en la historia del partido, no solo se refiere a la pérdida masiva de estados y capital político, sino a una mutación de la identidad del PRI. Desde la óptica oficialista, Moreno Cárdenas se ha convertido en el “activo” más valioso de sus adversarios: un líder que, al priorizar su permanencia y el control del aparato interno, termina dinamitando los puentes con la ciudadanía y con la vieja guardia de su propia organización.
Esta gestión es vista como un ejercicio de supervivencia personal que, irónicamente, acelera el desgaste del partido. Lo que para la dirigencia actual es “resistencia”, para analistas y opositores es una falta de visión que ha dejado al PRI en una posición de irrelevancia legislativa y territorial, sirviendo más como un blanco fácil para la narrativa del Gobierno que como una verdadera alternativa de poder.

