CAMPECHE.- Con gran fervor y compromiso, se llevó a cabo el último ensayo general rumbo a la edición número 183 de la Representación de Semana Santa en Iztapalapa, una de las tradiciones más emblemáticas y arraigadas de la Ciudad de México.
Durante esta jornada, actores, organizadores y participantes ultimaron detalles para dar vida a uno de los eventos religiosos y culturales más importantes del país, donde la preparación y la pasión se hacen presentes en cada escena.
La representación, que año con año reúne a miles de asistentes, destaca por su profundo sentido de identidad y devoción, elementos que se reflejan en el esfuerzo colectivo de quienes participan.
En esta edición, el papel de “María” es interpretado por Erika Yasmín Morales Hernández, originaria del Barrio de San Miguel, quien asume este personaje con respeto y responsabilidad.
Por su parte, Arnulfo Eduardo Morales Galicia, oriundo del Barrio de San Lucas, encarna a “Jesús de Nazaret”, uno de los roles más significativos dentro de esta tradicional escenificación.
Ambos actores forman parte de un elenco comprometido que, a través de meses de preparación, busca ofrecer una representación fiel y emotiva de los pasajes bíblicos.
Como parte de las actividades previas, y en el marco de la celebración en honor a San José, se realizó la bendición de la cruz, así como del vestuario y demás elementos que serán utilizados durante la representación.
Este acto simbólico marca el inicio formal de una de las etapas más importantes, reforzando el sentido espiritual y comunitario que caracteriza a esta tradición.
La cruz que portará Arnulfo Morales fue elaborada por la familia del señor Ángel Juárez Cabrera, quien en vida contribuyó a esta tradición con su oficio y dedicación.
Tras su fallecimiento, su familia continúa con este legado, aportando su experiencia y conocimiento en la creación de este símbolo central de la representación.
La elaboración de la cruz no solo implica trabajo artesanal, sino también un profundo compromiso con la preservación de una costumbre que ha perdurado por generaciones.
Este tipo de aportaciones reflejan el valor colectivo de la representación, donde cada familia y participante desempeña un papel fundamental.
Desde el Comité Organizador de la Semana Santa en Iztapalapa se reconoció y agradeció la labor de quienes, año con año, fortalecen esta tradición con su entrega y devoción.
Asimismo, se destacó la importancia de mantener vivas estas prácticas culturales que forman parte del patrimonio intangible de la comunidad.
Con 183 años de historia ininterrumpida, la Representación de Semana Santa en Iztapalapa se consolida como un referente de fe, tradición y unidad para miles de personas que se preparan para vivir una vez más este significativo evento.

