CAMPECHE, CAMP. “¡Preciosa playa, está impecable!”, soltó la gobernadora Layda Sansores al pisar la arena de lo que hoy es el secreto mejor guardado de la isla: la primera Playa Inclusiva de Carmen. La invitación es abierta, ruidosa y, sobre todo, gratuita. Ya no hay excusas; el proyecto que nació como un pequeño “laboratorio” en Playa Norte se ha desbordado para demostrar que el paraíso también se puede disfrutar en silla de ruedas.
Ante ello, reiteró a la comunidad que el beneficio es un golpe de realidad, aquí nadie se quedará mirando desde lejos. Con sillas anfibias disponibles todos los días y rampas que desafían la arquitectura tradicional, la “Playita” es hoy el punto de encuentro donde la discapacidad no es un límite, sino una invitación a estrenar el mar. Visitantes se olvidarán los balnearios privados y las restricciones.
La invitación de las autoridades es clara, vengan de donde vengan, la playa es para todos. “Viene mucha gente de todos lados, son playas gratuitas, libres, para todos”, sentenció el alcalde Pablo Gutiérrez Lazarus, mientras recorría la suave arena que, en palabras de la gobernadora, están listas para que el fútbol se vuelva una fiesta nacional con vista al horizonte.
Lo que hace emocionante esta invitación es la historia de redención del suelo que visitarán bañistas. Este terreno que ahora es área deportiva, hace décadas fue un panteón y luego un mercado en ruinas, ha sido exorcizado por el deporte y la inclusión. Hoy forma parte de la “Ruta del Agua”, un plan para devolverle la sombra y el techo a la ciudad, llegando hasta la misma orilla del mar.
La invitación está sobre la mesa, ya sea para un retiro de cuerdas, una reta de fútbol o simplemente para dejar que el agua te toque los pies desde un anfibio, la Playa Inclusiva de Carmen esperará a todos.

