CDMX. – México y Estados Unidos iniciaron en la Washington las negociaciones presenciales bilaterales para preparar la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuyo proceso formal arranca el 1 de julio próximo.
La reunión, celebrada en la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), fue encabezada por el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
Ambos funcionarios acordaron instruir a sus equipos técnicos para mantener encuentros regulares en los próximos meses y definir una hoja de ruta clara antes del inicio oficial de la revisión conjunta.
De acuerdo con información de la USTR y declaraciones de Ebrard, los equipos analizarán opciones específicas para incrementar la producción y el empleo manufacturero en ambos países, al tiempo que se busca reducir la dependencia de insumos no originarios de América del Norte en las cadenas de suministro regionales.
Durante los debates técnicos se examinaron deficiencias en sectores clave, así como posibles medidas correctivas, entre ellas una mayor cooperación en seguridad económica, ajustes a las reglas de origen y la adopción de medidas comerciales complementarias.
MÉXICO PRIORIZA ELIMINACIÓN DE ARANCELES
En los últimos meses, el secretario Ebrard ha realizado múltiples viajes a Washington para encauzar el proceso. México propone mantener la vigencia del T-MEC —que entró en vigor el 1 de julio de 2020— y eliminar los aranceles impuestos por Estados Unidos en diversos productos, bajo el principio de “cabeza fría y firmeza” en las negociaciones, según ha expresado el titular de Economía.
Aunque las conversaciones iniciales se desarrollan en formato bilateral (México-Estados Unidos), se prevé que Canadá se incorpore en etapas posteriores para alcanzar una revisión trilateral.
El T-MEC, que sustituyó al TLCAN, obliga a una revisión conjunta cada seis años.
El resultado de este proceso determinará si el acuerdo se extiende automáticamente por 16 años más o si entra en una fase de revisiones anuales, con posibles renegociaciones o ajustes en temas sensibles como reglas de origen, energía, laborales y seguridad económica.
Las delegaciones coincidieron en que el diálogo avanza de manera constructiva, con énfasis en fortalecer la competitividad de Norteamérica frente a desafíos globales.

