CAMPECHE, CAMP. Imagina llegar a tu casa, el lugar donde deberías estar segura, y que al bajar del auto el cañón de un arma de fuego sea lo único que te dé la bienvenida. Esa es la pesadilla que Nery Rodríguez Renedo vive en carne propia desde el 15 de septiembre de 2024. Su “delito” no fue robar ni agredir; fue poner platos con agua y croquetas afuera de su hogar.
Lo que comenzó como una labor de humanidad —rescatar, vacunar y esterilizar perros callejeros— terminó en un intento de homicidio. Un hombre de la tercera edad identificado Heredia “H”, vecino de la zona, la esperó armado y dispuesto a disparar. ¿La razón? El odio acumulado contra los animales que Nery protegía.
“Entré a mi casa llorando, temblaba, estaba muy angustiada. Desde ese momento he padecido de ansiedad, voy a terapia, todo al recordar que casi dejo de existir”, confiesa Nery con la impotencia de quien sabe que su agresor sigue siendo su vecino y vive a lado¿ de su vivienda.
La narrativa oficial de los agresores intentó pintar a los perros como “peligrosos”. La realidad, según relata la víctima, es distinta, el grupo de perros que se aglomeraba en su banqueta era tranquilo, hasta que el hombre y su esposa comenzaron a ahuyentarlos a palos, aventarles el coche para arrollarlos. En un acto de instinto básico, uno de los canes mordió a la mujer para defenderse de los golpes.
“ME GUSTAN LOS PERROS, PERO ESOS NO”
A pesar de que Nery demostró que el animal no tenía rabia, la maquinaria del odio vecinal ya se había encendido. Ella reveló algo más oscuro que un vecino violento: una red de odio organizado. A través de grupos de mensajería, los residentes de Bosques de Campeche conspiraban contra ella y los animales.
La señalaron de “actriz”, buscando aislarla para que nadie apoyara su causa. Con frases cínicas como “me gustan los perros, pero esos no” o burlas directas, el vecindario se unió para presionar.
Incluso, utilizando influencias políticas, lograron que el Ayuntamiento de Campeche realizara una “limpia” en 2024, llevándose a todos los perros en situación de calle, incluyendo a una hembra en celo, dejando a Nery desprotegida y a los animales a su suerte.

