CAMPECHE.— Christine Beatriz, elemento policial que participó en el operativo de seguridad durante la marcha del 8 de marzo, relató los momentos de tensión que vivió junto a sus compañeras cuando un grupo de manifestantes intentó rociarlas con gasolina, una situación que aseguró nunca imaginaron enfrentar durante la movilización.
La agente explicó que para muchas de ellas se trataba de su segunda experiencia participando en este tipo de operativos, por lo que esperaban una jornada similar a la del año anterior, en la que, aunque hubo momentos de tensión, la situación no escaló a un nivel tan peligroso como el que vivieron recientemente.
“Somos mujeres, somos parte de ustedes”, expresó la policía al recordar que, pese a las agresiones, las oficiales se mantuvieron firmes sin responder con violencia, ya que su instrucción era únicamente resistir y contener cualquier situación que pudiera poner en riesgo a otras personas.
De acuerdo con su testimonio, el momento más crítico ocurrió cuando algunas personas comenzaron a rociar gasolina sobre los escudos que utilizaban para resguardarse. Instantes después intentaron prender fuego, lo que generó temor entre las agentes que se encontraban en la primera línea del operativo.
La uniformada recordó que en ese momento lo único que cruzó por su mente fue su familia, especialmente su hija, lo que le dio fuerzas para mantenerse firme pese al miedo y la incertidumbre de lo que podría suceder.
Christine Beatriz sostuvo que las policías no agredieron ni insultaron a las manifestantes, y que su labor se limitó a resistir y evitar confrontaciones directas, aun cuando algunas personas retiraron las vallas de seguridad para acercarse e intentar provocar una reacción.
Consideró que los hechos han generado una fuerte reacción entre la sociedad campechana, que ha mostrado sensibilidad ante lo ocurrido, especialmente al tratarse de mujeres que también son madres, hijas y hermanas que cumplen con la tarea de proteger a la ciudadanía.

