CDMX.- Mientras una mancha de petróleo de aproximadamente 230 kilómetros devora el litoral de Campeche, Veracruz y Tabasco, Pemex mantiene un silencio técnico y una negación institucional que roza lo criminal.
El megaderrame, detectado en al menos 16 puntos costeros y que afecta a 39 localidades pesqueras, ya ha cubierto tortugas, aves y ecosistemas frágiles con chapopote viscoso. Imágenes satelitales lo confirman, testimonios de pescadores lo gritan, pero la empresa paraestatal insiste en minimizarlo.
Más de 14 mil personas —pescadores, familias que viven del turismo incipiente y prestadores de servicios— han visto paralizada su economía de subsistencia. Las comunidades exigen una zona de salvaguarda, planes reales de contención y remediación, y una reunión urgente con la Secretaría de Medio Ambiente.
La respuesta oficial de Pemex, hasta ahora se limita a “investigaciones profundas” y “reportes técnicos” que nadie ha visto ni fechado. Pescadores de Paraíso, Tabasco, reportan que el chapopote ha llegado hasta las redes y las playas donde secaban su producto; en El Salado, Veracruz, las imágenes muestran tortugas marinas cubiertas de crudo luchando por respirar.
Organizaciones ambientales independientes calculan que el impacto en manglares y pastos marinos podría prolongarse por décadas si no se actúa de inmediato con barreras de contención, dispersantes biodegradables y limpieza profunda. Comunidades costeras del sureste, que ya cargan con décadas de contaminación crónica por actividades petroleras, exigen no solo palabras, sino acciones concretas: declaración de emergencia ambiental, indemnización inmediata a los afectados y un plan de remediación con participación ciudadana. El Golfo no puede esperar más peritajes mientras el crudo sigue avanzando.

