Síguenos

¿Qué estás buscando?

10 marzo, 2026

Claudia Sheinbaum

nacional

SE ACABARON LOS ‘CHAPULINES’

MÉXICO- El Consejo Nacional de MORENA, recién dejó un mensaje rotundo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: Se acabaron los chapulines, así como la herencia de cargos públicos y se terminó la reelección indefinida y dedazos.

La mandataria ordenó la creación de una nueva comisión para blindar al partido contra quienes lo ven como trampolín personal o dinastía hereditaria.

Es una señal clara de que MORENA busca regenerarse, depurarse y volver a sus raíces: el servicio al pueblo, no al apellido. Y justo cuando se pronuncia esta directriz, surgen las reacciones que confirman lo que muchos sospechaban. Los Monreal, esa saga zacatecana que ha convertido la política en un negocio familiar, parecen sentir el golpe.

Ricardo Monreal, el eterno aspirante, el que ha navegado entre lealtades dudosas y maniobras legislativas, anuncia que ya se va, que tiene la renuncia firmada, que no disputará más espacios.

Curiosamente, no asistió al Consejo Nacional, como si prefiriera evaporarse antes de enfrentar el escrutinio. Su salida no es un acto de grandeza; es el reconocimiento de que su ciclo, marcado por ambiciones presidenciales frustradas y roces constantes con el movimiento,
ha terminado.

Pero el problema no es solo Ricardo. Es todo el clan. En Zacatecas, la familia Monreal ha tejido una red donde hermanos, hijos y parientes viven del erario: Del Senado a la gubernatura, pasando por diputaciones y cargos menores.

Han pretendido heredar la gubernatura como si fuera un rancho familiar, ignorando que la 4T nació precisamente para romper con esas prácticas prianistas de nepotismo y dinastías.

Advertisement. Scroll to continue reading.

Saúl, David y compañía han sido acusados de querer perpetuarse, de tratar el poder como herencia maldita. Y ahora, con la prohibición de la herencia de cargos y el candado a la reelección, se les cierra la puerta que tanto han empujado.

A Ricardo Monreal y a su entorno hay que decirles con claridad: No más traiciones veladas, no más divisiones internas disfrazadas de “gestos de independencia”. Quienes se resisten a las reglas claras de la presidenta Sheinbaum —no chapulineo, no nepotismo, no perpetuación— deben entender que el movimiento no les pertenece. Morena no es el vehículo para sus ambiciones personales ni el salvoconducto para que sus familias sigan cobrando del presupuesto público generación tras generación.

Te puede interesar

Advertisement