CAMPECHE, CAMP. En un ambiente cargado de emoción, oración y fraternidad, la Diócesis de Tuxtepec recibió este 3 de marzo al Colegio de Consultores de la Diócesis de Campeche, quienes llegaron tras diez horas de viaje para establecer el primer contacto con Monseñor José Alberto González Juárez, obispo electo para la diócesis campechana.
Tras la misa se abrió el primer diálogo de lo que marca una nueva etapa, un nexo fraterno transmitido en vivo para que campechanos fueran testigos de la calidez con la que Oaxaca los recibió. Al frente estuvo el administrador diocesano, Marcos Cohuó Muñoz (28 años de ministerio) y el rector del seminario, padre Wilbert de Jesús Palomo Carrillo (21 años).
También participaron el vicario de Pastoral y párroco de San Francisco de Asís, padre Noé de Jesús López Casanova (28 años); el párroco de Santa Ana, Juan José Guzmán (16 años); y el padre Martín Mena Carrillo, párroco de Nuestra Señora de las Mercedes en Champotón (28 años). Todos, finalmente, estrecharon la mano de su obispo electo.
“Hoy celebramos el sacramento de la unidad, venimos con mucho gusto a conocerlo y a empezar este camino en nombre de Dios” dijo con voz firme Marcos Cohuó al iniciar la homilía del obispo y presentar a los sacerdotes ante la feligresía oaxaqueña. “Aquí están mis hermanos de Campeche; han venido a establecer este primer diálogo, este encuentro de un trabajo que iniciaremos juntos”, señaló Monseñor José González Juárez.
UNA INVITACIÓN QUE HERMANA A DOS PUEBLOS
Por otra parte, el sacerdote campechano Cohuó Muñoz, explicó que la visita también sirvió para dialogar sobre los detalles de la toma de posesión del 1 de mayo, “Día de San José Obrero” a las 5 de la tarde en la iglesia de Catedral y coordinar la acogida de los fieles que viajarán desde Tuxtepec para acompañar al obispo.
Lejos de la melancolía por la partida, el Obispo electo lanzó un puente de esperanza. Pidió a los fieles de Tuxtepec no ver este cambio con tristeza, sino con espíritu de Cuaresma y conversión. Incluso, con un toque de hospitalidad campechana, invitó a todos los oaxaqueños a no faltar a la toma de posesión.
“Pueden llegar una semana antes y darse unas vueltas… serán bien atendidos todos”, señaló Cohuó Muñoz sellando así el compromiso de que este traslado no es una pérdida para unos, sino una ganancia para ambos, una Iglesia que se ensancha y se fortalece.
“Que esta reunión sea bendecida y que sus frutos nos acompañen en nuestra misión de servir y vivir la fe con alegría y unidad”, concluyó Monseñor González Juárez, mientras los feligreses respondían con aplausos y oración.
Cada palabra, gesto y oración durante la ceremonia reforzó la sensación de hermandad entre diócesis, donde la fe se expresa en kilómetros recorridos, abrazos compartidos y un compromiso de acompañamiento mutuo. Los fieles, por su parte, observaron emocionados cómo la visita marcaba el inicio de un puente de fraternidad, que une la comunidad mazateca-cuicateca con la campechana, y la esperanza de frutos espirituales duraderos.

