CAMPECHE. – Tras una jornada electrizante que transformó el malecón de Campeche en un museo rodante, la caravana de la Tercera Etapa del Rally Maya México 2026 ha despedido formalmente a la ciudad amurallada. Con el rugir de los motores de época como banda sonora, los competidores iniciaron su marcha hacia la majestuosa zona arqueológica de Chichén Itzá, marcando uno de los momentos más esperados de esta edición.
La exhibición en territorio campechano no solo permitió a miles de espectadores admirar joyas de la ingeniería automotriz en estado impecable, sino que sirvió como el último respiro técnico antes de enfrentar el desafío de las carreteras yucatecas. El contingente, compuesto por vehículos que abarcan gran parte del siglo XX, se desplaza ahora como un río de cromo y color que busca el encuentro con la sombra de Kukulcán. Este trayecto representa un puente temporal sin precedentes, donde la historia sobre ruedas rinde un tributo silencioso a la historia de piedra de los ancestros mayas.
El avance de la caravana hacia la maravilla del mundo no es solo una prueba de velocidad, sino un ejercicio de resistencia mecánica y precisión absoluta. El calor característico de la región pondrá a prueba los sistemas de enfriamiento de los autos más veteranos, mientras que los pilotos deberán mantener promedios de velocidad exactos para cumplir con el cronometraje reglamentario. A lo largo de la ruta, el asfalto se convierte en un corredor de intercambio cultural, atravesando comunidades que conservan vivas las tradiciones y que salen al paso para saludar este desfile de nostalgia.
Se espera que la llegada al recinto arqueológico ocurra bajo la luz del atardecer, ofreciendo una postal inédita donde el brillo de las carrocerías restauradas contrastará con la sobriedad milenaria de “El Castillo”. Para los organizadores y participantes, esta etapa simboliza el alma del rally, reafirmando que tanto la ingeniería moderna como la arquitectura ancestral comparten un objetivo común: la voluntad de vencer al paso del tiempo y preservar el legado para las futuras generaciones.

