CAMPECHE, CAMP. La mañana de ayer,a las afueras de las oficinas de la Agencia Reguladora del Transporte se convirtió en un campo de batalla, ya que más de 150 taxistas, armados con pancartas y consignas, exigieron el exterminio operativo de plataformas digitales. Pero lo que empezó como una encerrona para presionar a autoridades, se transformó en una emboscada de datos duros que dejó evidenciado que el gremio también se pasa la ley por el arco del triunfo.
Los choferes, provenientes de diversos puntos de la ciudad, buscaban una alianza para sacar de circulación a quienes consideran competidores desleales e ilegales.
Hasta que Eduardo Zubieta, titular de la ARTEC, junto a Fernando Rodríguez Duarte, director de supervisión y verificación, desglosaron una realidad que cayó como balde de agua fría, resultados de las inspecciones tan solo de enero.
Los operativos demostraron que el sector concesionado tiene “cola que le pisen”, al tener un alto índice de unidades fuera de norma, sin seguros y con documentación incompleta. El desfile de irregularidades comenzó a documentarse el pasado 16 de enero, cuando en una inspección de 21 unidades, 10 no contaban con documentación y 2 fueron infraccionadas por circular con un tarjetón sin resello.
Un día después, la situación nomejoró; de 11 unidades revisadas, solo seis pasaron la prueba, mientras que el resto recibió exhortos y una unidad terminó en el corralón por carecer totalmente de tarjetón. Estas cifras, lejos de calmar a los taxistas, encendieron los ánimos al notar que el foco de la autoridad estaba sobre ellos y no exclusivamente sobre sus rivales tecnológicos.
La tensión alcanzó su punto máximo cuando se revelaron los datos del cierre de mes. El 30 de enero, de 14 unidades, hubo quienes no portaban ni el letrero luminoso superior o el tarjetón vigente. Y el 31 de enero, tras inspeccionar 7 unidades, se desató una cascada de sanciones que incluyó 12 infracciones y envíos al¿ corralón por motivos alarmantes, conductores sin licencia, falta de tarjetón y la ausencia de una póliza de seguro vigente.
La disparidad entre la exigencia de los manifestantes y su realidad operativa quedó desnuda ante la opinión pública. Esto enfureció a taxistas, quienes aseguraban ser víctimas de detenciones arbitrarias e infiltraciones, pero Fernando Rodríguez Duarte sostuvo que los números no mienten y que la supervisión no es una persecución, sino una radiografía del servicio.
Por su parte, Zubieta reconoció la dificultad técnica de capturar a conductores de plataformas, admitiendo que solo han podido detener a dos unidades el año pasado y una sola en lo que va de enero, debido a que estos prestadores de servicio se dispersan y se esconden con facilidad. Al final, la protesta terminó con un sabor amargo para los taxistas, fueron por una cacería de “apps” y regresaron a casa con la advertencia de que los operativos seguirán.

