CAMPECHE.- El caso de la desaparición de Fernanda Cayetana en la zona continental de Isla Mujeres ha tomado un matiz desgarrador tras las recientes declaraciones de su madre, Deysi Noemí Blanco Chi. Según el testimonio, la menor comenzó a trabajar el 18 de julio en el domicilio de sus vecinos, identificados como Marcos y Angélica, quienes la invitaron a realizar labores domésticas básicas por una paga diaria. Sin embargo, lo que parecía una oportunidad de empleo cercana al hogar se transformó en una pesadilla el 21 de julio, fecha en la que se perdió el rastro de la niña de manera definitiva, dejando a su familia en una búsqueda desesperada que continúa hasta hoy.
Días antes de su desaparición, Fernanda manifestó señales de incomodidad y miedo debido al comportamiento de Marcos, quien presuntamente la observaba de manera lasciva. La madre relata que la menor confió a su hermana y a ella misma que el vecino la “escaneaba” de arriba abajo y le hacía gestos ofensivos, una situación que generó una alerta inmediata en el núcleo familiar. A pesar de la advertencia de su madre de no regresar al lugar, la adolescente insistió en asistir una última vez para cobrar el pago pendiente por tres días de trabajo, equivalente a 750 pesos, sin imaginar que ese compromiso económico sellaría su ausencia.
El último contacto físico entre Deysi y su hija quedó marcado por un momento de ternura que ahora sirve como único consuelo: una fotografía tipo selfie que la menor pidió que le tomaran para el celular de su madre. Horas después, la rutina familiar se rompió cuando la hermana mayor de Fernanda notó que la casa de los vecinos estaba cerrada con candado, una situación inusual que despertó un presentimiento fatal. Al intentar localizarla, el padre de la menor subió al techo colindante para llamar a su hija, pero solo encontró un silencio absoluto en la vivienda de los empleadores, quienes aparentemente se habían esfumado.
La sospecha sobre el matrimonio vecino se intensificó tras las contradicciones detectadas la tarde de la desaparición. Mientras la madre intentaba obtener información vía telefónica, Angélica aseguró no haber visto a la niña en todo el día; no obstante, testigos y el propio padre de la menor confirmaron haber visto a la pareja salir de su domicilio temprano por la mañana a bordo del taxi número 10-18. Esta inconsistencia en los horarios y la rápida huida de los sospechosos han sido puntos clave en la denuncia presentada por el colectivo de madres buscadoras, quienes señalan una clara premeditación en los hechos.
Actualmente, Deysi Blanco Chi continúa exigiendo justicia y transparencia en las investigaciones, recordando con dolor el momento en que tuvo que abandonar su puesto de trabajo para enfrentar la noticia de que su hija pequeña no estaba en casa. La desaparición de Fernanda Cayetana no solo ha movilizado a las autoridades locales, sino que se ha convertido en un símbolo de la lucha de las familias en Quintana Roo contra la impunidad. La madre mantiene viva la esperanza de encontrar respuestas, mientras la comunidad de Isla Mujeres observa con indignación el rastro de un caso que se “enterró como agua en la tierra” y que aún no vuelve a brotar.

