CAMPECHE, CAMP.- No se trata solo de árboles; se trata del aire que respira el país. Ante la amenaza crítica de la deforestación y el descuido ambiental, la gobernadora Layda Sansores sentenció que la pasividad no es opción: “Campeche es pulmón del país y tenemos la responsabilidad de protegerlo con acciones coordinadas, técnicas y con las comunidades al centro”.
Ante esto, la mandataria y la secretaria de Medio Ambiente federal, Alicia Bárcena, pactaron una intervención directa mediante la instalación de cuatro mesas de trabajo permanentes para frenar el ecocidio y rescatar la gestión de residuos en el estado.
Primero, una guerra abierta contra la tala ilegal para frenar la deforestación que despoja al estado de su patrimonio; segundo, un plan de choque en la gestión de residuos para modernizar el tratamiento de desechos; tercero, el blindaje total a la fauna mediante la consolidación del corredor Balam Beh y el un reforzamiento institucional en las Áreas Naturales Protegidas.
Esto es un despliegue que busca poner fin a la impunidad en las zonas de reserva y dar una respuesta real a la crisis de basura que afecta a las comunidades.
Por ello el gobierno estatal y la federación establecieron estas prioridades que impactarán directamente en la calidad de vida de los campechanos.

