CAMPECHE, CAMP. En una carrera contra el tiempo y la desinformación, Campeche se mantiene como el último bastión libre de sarampión en la Península. Mientras las brigadas de vacunación intensifican su despliegue en cada rincón del estado, el último reporte de la Secretaría de Salud Federal arroja un balde de agua fría a la excesiva confianza, aunque no hay brotes confirmados, ya existen siete casos sospechosos bajo estudio.
Con 17 contagios en Quintana Roo y 5 en Yucatán, la presión epidemiológica sobre Campeche es máxima. Hasta el corte del 13 de febrero, la cifra oficial para el estado es cero, pero el estatus de “sospechosos” de esos siete pacientes obliga a las autoridades y a los derechohabientes a mantener el rigor sanitario.
Por otra parte, el ISSSTE ha salido al paso para desmentir información alarmista que circulaban en redes sociales, aclarando que sus unidades médicas están operando con normalidad, pero bajo un protocolo de “tolerancia cero” ante síntomas febriles.
El beneficio para la población hoy radica en la prevención activa. El ISSSTE en Campeche confirmó que la vigilancia no es solo de escritorio, ya que en la Clínica Hospital “Dr. Patricio Trueba Regil”, se ha instalado un protocolo de detección inmediata y aislamiento.
Por otra parte, las campañas de inmunización avanzan en módulos públicos y centros de salud, esto para cerrar la brecha antes de que los casos sospechosos se conviertan en positivos. El llamado es crítico; un cuadro de fiebre y exantema no debe tratarse en casa, sino en la unidad médica.
La batalla actual no es solo contra la enfermedad, sino contra la complacencia. En un estado rodeado de brotes activos, la única diferencia entre la salud y el contagio es la rapidez con la que se acuda al médico ante la primera señal de alerta.

