CAMPECHE.- Las inmediaciones de la emblemática Plaza Juan Carbó presentan hoy un panorama de abandono que contrasta con la riqueza arquitectónica de la zona. Los contenedores de residuos han superado su capacidad máxima, provocando que los desechos se desborden hacia la vía pública. Esta situación no solo genera una evidente mala imagen para los visitantes y residentes, sino que comienza a percibirse como un problema de salud pública debido a la acumulación de desperdicios orgánicos expuestos al aire libre.
La crisis actual evidencia una notable falta de coordinación y capacidad de respuesta por parte de las instancias responsables. A pesar de ser un punto estratégico para el turismo y la convivencia social, el personal del Ayuntamiento no ha logrado mitigar la saturación de los botes. Los ciudadanos reportan que la frecuencia de paso es insuficiente para la demanda de esta área, lo que ha derivado en una acumulación crítica que afecta el entorno urbano de manera directa.
A la par de las deficiencias municipales, la empresa concesionaria Red Ambiental ha quedado bajo el escrutinio público debido a su incapacidad para levantar los excedentes de basura en la zona. La falta de un plan de contingencia o de rutas de refuerzo para el primer cuadro de la ciudad ha permitido que los depósitos permanezcan llenos durante periodos prolongados. Esta omisión en el servicio contratado agrava la percepción de descuido en el mantenimiento de los espacios públicos de la ciudad.
La recuperación de la Plaza Juan Carbó requiere de una intervención inmediata que vaya más allá de una recolección esporádica. Es imperativo que tanto el Ayuntamiento como la empresa privada redefinan sus protocolos de actuación en el Centro Histórico para evitar que estas escenas se repitan. La preservación de la imagen urbana es fundamental para la economía local, por lo que la sociedad civil exige una solución definitiva que garantice la limpieza constante de este sitio histórico.

