CAMPECHE, CAMP. No han pasado ni unos días desde el anuncio de la llegada del nuevo obispo, José Alberto González Juárez, y los “oportunistas de la fe” ya están haciendo de las suyas. En un movimiento tan astuto como vil, delincuentes digitales han suplantado la identidad del Administrador Diocesano, Marcos Cohuó Muñoz, para montar una colecta fantasma que busca vaciar las carteras de los campechanos menos prevenidos.
Los estafadores no piden cifras exorbitantes que levanten sospechas; utilizan el término abierto de “donaciones”. A través de varios perfiles de Facebook que ya fueron eliminados, pero que algunos post aún siguen estaban cargada de fotos robadas incluso imágenes del presbítero en la Basílica para dar confianza, los delincuentes proporcionaban un número de teléfono falso y una cuenta de Banco Azteca que nada tiene que ver con la Iglesia.
“Son astutos”, advirtió el propio Marcos Cohuó. “No ponen cantidad, solo piden donaciones para el supuesto traslado del nuevo obispo. Es una usurpación de identidad que, lamentablemente, es cada vez más frecuente”. Por lo que reiteró que la Diócesis no pide dinero por redes, cualquier solicitud de transferencia o depósitos es un fraude.
El padre reiteró que, por fortuna se detectó a tiempo las publicaciones y aunque ya no circulan en redes, pueden reaparecer con la velocidad de un clic, esto porque muchos van a querer aprovecharse de la emoción y el fervor de la llegada del nuevo jerarca católico para engañar a quienes, de buena voluntad, desean contribuir.
Cabe resaltar que, hace un año para el mes de julio, la identidad del administrador Diocesano fue secuestrada digitalmente para montar dramas médicos y robos ficticios. El objetivo siempre es el mismo, fabricar una emergencia que obligue al corazón —y a la cartera— de los campechanos a reaccionar antes de pensar.
Cohuó Muñoz fue tajante, la Iglesia no opera bajo las sombras de perfiles apócrifos. Ante la inminente toma de posesión del nuevo Obispo, el llamado es a la malicia ciudadana. Por lo que recalcó a campechanos a no creer en publicaciones que posiblemente rondarán en redes y pidieron denunciarlo. En Campeche, la fe mueve montañas, pero también se mueve la ambición de quienes buscan vivir del prójimo.

