CAMPECHE, CAMP. Ante el avance del sarampión en el país, la entrada de brigadas de salud a la Universidad Autónoma de Campeche destapó una realidad inquietante, jóvenes de entre 20 y 24 años crecieron sin refuerzos contra el sarampión por falta de seguimiento institucional en las últimas dos décadas.
La doctora Josefa Avendaño, titular de Salud no anduvo con rodeos. Tras lograr finalmente el acceso al campus, el diagnóstico de campo es más social que médico, los jóvenes campechanos no saben qué tienen inyectado en el brazo. Esto terminó por desnudar un “hueco” de salud pública que se gestó hace 20 años. Muchos estudiantes de la máxima casa de estudios hoy caminan por las aulas sin saber que son un blanco fácil para el sarampión.
La intervención en la UAC no solo aplicó dosis, sino que recolectó datos. El resultado es un “indicador estadístico” que apunta a una falla sistémica del pasado. Según Avendaño, se detectó un grupo vulnerable crítico de 20 a 44 años que simplemente no tiene la segunda dosis o nunca recibió la vacuna.

