CAMPECHE.- Bajo un manto de absoluto hermetismo, un contingente de 19 elementos de la Marina de Estados Unidos —integrantes del prestigioso SEAL Team 2— está a punto de arribar a territorio campechano.
El operativo, que combina discreción militar con estrictos protocolos de soberanía, marca un nuevo capítulo en la cooperación bilateral México-Estados Unidos, enfocado en la profesionalización de fuerzas especiales ante amenazas trasnacionales.
Aunque las actividades principales se desarrollarán en el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina (CENCAEIM), ubicado en la histórica Hacienda San Luis Carpizo, fuentes consultadas indican que la Base de la Marina en Champotón —perteneciente al Sector Naval— juega un rol logístico clave en este despliegue.
El hermetismo es total: No hay anuncios públicos de movimientos aéreos ni detalles sobre rutas de ingreso, y el personal local mantiene silencio absoluto sobre cualquier preparación visible en la zona costera cercana a Champotón.
El ejercicio “Mejorar la capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales” se extenderá del 15 de febrero al 16 de abril de 2026.
Los Navy SEALs llegarán a bordo de una aeronave C-130 Hércules de la Fuerza Aérea estadounidense, aterrizando presumiblemente en instalaciones controladas por la Secretaría de Marina (SEMAR).
Una vez en tierra, se integrarán a la Unidad Naval de Operaciones Especiales (UNOPES) para sesiones intensivas de tácticas avanzadas, supervivencia en entornos selváticos y costeros, infiltración y operaciones conjuntas.
BASTIÓN HISTÓRICO RECONVERTIDO EN FORTALEZA
El corazón del adiestramiento late en San Luis Carpizo, una exhacienda porfiriana fundada en 1871 por José María Carpizo Sánchez.
Originalmente dedicada a la ganadería y el henequén, su casco principal conserva arquitectura francesa imponente: Jardines amplios, patios de honor y edificios restaurados que hoy sirven como aulas tácticas, dormitorios y centros de mando.
Aunque gran parte del terreno original de la hacienda se fragmentó con el tiempo —registros históricos mencionan extensiones que superaban las mil hectáreas en el siglo XX, con colindancias ribereñas y marítimas—, el área central recuperada y modernizada por la SEMAR desde la década de 1970 abarca varias hectáreas clave. El complejo se organiza alrededor de una gran plaza central o patio de honor, típico de las haciendas campechanas, que facilita la vigilancia y el control de maniobras.
Colinda directamente con zonas selváticas densas, pantanosas y costeras, ideales para simulacros de infiltración, extracción y combate en entornos hostiles —precisamente el tipo de terreno que los Navy SEALs buscan para transferir conocimientos especializados.
Desde su formalización como CENCAEIM en mayo de 2007, este sitio se ha convertido en la “Meca” de la Infantería de Marina mexicana, con escenarios naturales que simulan desde selva cerrada hasta litorales expuestos, perfectos para ejercicios bilaterales de alta especialización.
CHAMPOTÓN: PUNTO DE APOYO DISCRETO
La Base de la Marina en Champotón, parte del Sector Naval local, complementa el operativo.
Aunque no se detalla su rol exacto en documentos públicos, su ubicación estratégica en la costa —con acceso directo al Golfo de México y proximidad a la Sonda de Campeche— lo convierte en un nodo logístico probable para suministros, traslados o fases complementarias del entrenamiento.
El área portuaria y naval en Champotón suma alrededor de 48 mil 135 m² (aproximadamente 4.8 hectáreas), incluyendo zonas federales marítimo-terrestres, lo que permite operaciones discretas sin alterar la rutina civil.
BENEFICIOS Y SOBERANÍA BAJO LUPA
La colaboración no genera costos para el erario mexicano: el Departamento de Defensa de Estados Unidos cubre todos los gastos operativos, mientras México aporta instalaciones y personal.
Al concluir, la SEMAR entregará un informe detallado al Senado dentro de los 30 días siguientes.
Para Campeche, el ejercicio eleva el perfil de seguridad en una región vital para la soberanía energética.
La derrama económica indirecta, por hospedaje, suministros y servicios locales, y el fortalecimiento de capacidades contra amenazas como el crimen organizado transfronterizo son vistos como ganancias tangibles.
Sin embargo, el hermetismo en torno al arribo, sin filtraciones sobre horarios exactos ni movimientos en Champotón, recuerda la sensibilidad de estos operativos.
En un contexto de vigilancia constante sobre la presencia extranjera, la operación avanza en silencio, priorizando eficacia y discreción.
Mientras los Navy SEALs y los infantes de marina se preparan para dos meses de entrenamiento intenso, Campeche se posiciona, una vez más, como epicentro estratégico de la seguridad hemisférica.

