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13 febrero, 2026

Layda Sansores

Campeche

LA RIQUEZA DEL SUBSUELO SE QUEDA EN CASA

CAMPECHE, CAMP La historia de Cantarell no es solo la de un yacimiento, es la de la joya de la corona que fue forzada a dar más de lo que podía. Con una narrativa cargada de convicción, la gobernadora Layda Sansores señaló que hoy, la historia es diferente, pues con la nueva ´Ley de Pemex´ se pone orden y se defiende lo que es del pueblo: “Pemex tiene prioridad sobre cualquier yacimiento”.

La mandataria recordó, citando a la presidenta Claudia Sheinbaum, que en el pasado se decidió enviar el petróleo de Cantarell al extranjero, dañando gravemente uno de los campos más importantes del país. “Entre 2000 y 2006, bajo la administración de Vicente Fox, la producción pasó de 2.1 a 3.4 millones de barriles diarios, aplicando métodos que complicaron el uso del gas natural y dejaron el yacimiento casi agotado”, mencionó la presidenta del país.

Pero ahora Pemex vuelve a tener la mano, tras años donde el territorio se entregaba en concesiones, esta ley llega como un escudo para asegurar que el petróleo sea, primero y antes que nada, de los mexicanos.

La narrativa de Sansores retoma una realidad técnica que pocos se atrevieron a señalar en su momento. Durante el periodo de bonanza ficticia, se decidió inyectar nitrógeno a Cantarell para mantener la presión y sacar hasta el último barril para la exportación. ¿El resultado? Un gas natural contaminado que hoy es carísimo de limpiar y un yacimiento que perdió su fuerza vital.

“Se acabaron el petróleo de manera muy irresponsable”, resuena en la crítica al pasado, recordando aquellos excedentes de 100 dólares por barril cuyo destino sigue siendo un enigma para la infraestructura del país.

La gobernadora celebra que hoy la brújula apunta hacia otro lado. Estos son los pilares del cambio que busca emocionar a una nación que quiere ver sus recursos bien administrados, pues Pemex tiene preferencia sobre cualquier privado para explotar yacimientos. El Estado ya no es un espectador, es el protagonista.

El petróleo extraído ya no busca alimentar mercados ajenos, sino las refinerías propias para que el beneficio se quede en casa. Y con esto se establece un límite de 1.8 millones de barriles diarios, una cifra pensada en la salud del medio ambiente y no en la voracidad financiera.

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Más allá de los números, el enfoque que destaca Sansores es el de la dignidad. Al limitar la producción por razones ambientales y apostar por energías renovables, el mensaje para las nuevas generaciones es que el petróleo no es un botín eterno, sino un recurso estratégico que debe cuidarse. Hoy, la historia de Cantarell deja de ser una tragedia de explotación para convertirse en la lección que fundamenta el nuevo orden energético de México.

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