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3 febrero, 2026

TAMALIZA

Campeche

TAMALIZA SE COCINA CON ESFUERZO Y FE

CAMPECHE, CAMP. Mientras el costo de los insumos sigue subiendo, en una casa de la colonia San José una tradición se niega a desaparecer. Laura González Méndez, de 62 años, cumplió este 2 de febrero 28 años cocinando tamales por el Día de la Candelaria, no como negocio prioritario, sino como un acto de fe, memoria familiar y resistencia cultural.

Desde temprano, el olor a hoja de plátano y masa caliente anuncia que ahí se cumple una manda que en Campeche —y en buena parte de México— sigue marcando el cierre del ciclo navideño. La Candelaria no solo se come “se cree, se comparte y se trabaja”.

Laura recuerda que su historia con los tamales comenzó mucho antes de venderlos. De niña observaba a sus tías, hermanas de su madre, cocinar en la colonia Prado, en Montecristo. Años después, fue su familia y amigos quienes la convencieron de convertir su talento culinario en algo más grande. Hoy cocina acompañada de ellos, como aprendió desde pequeña.

LA MANDA QUE NO SE ROMPE

Cada 6 de enero, cuando parte la Rosca de Reyes, la suerte decide quién invitará los tamales. “A veces he sacado el muñequito a veces no”, aun así, cocina 200 tamales cada 2 de febrero para consumo y venta. Señala que la tradición se vive desde procesiones, misas o reuniones familiares, donde este alimento se convierte en punto de encuentro.

Para Laura, la fecha tiene un significado profundo. “Para mí el 2 de febrero es un día de fe”, explica. No se trata solo de cocinar, sino de presentar al Niño Dios en la iglesia para agradecer y pedir bendición. “Así como María y José llevaron a Jesús al templo, uno lleva al Niño Dios para dar gracias por todo. Los tamales vienen después, como una forma de compartir esa bendición”.

Por eso, el cansancio y el gasto no pesan igual. “Cuando cocino ese día siento que estoy cumpliendo una promesa. El maíz es sagrado desde antes y ofrecerlo es ofrecer lo que uno tiene. Por eso se comparte, no se regatea”.

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GASTO NO MATA A LA TRADICIÓN

Sin embargo, mantener viva la tradición no es sencillo. Reitera que sí cocina tantos tamales, es para compartir con su familia y venderlos. Pero esto implica tiempo, organización y un gasto que ronda entre mil 600 y mil 800 pesos. Para esa cantidad utiliza alrededor de 10 kilos de masa, que a un promedio de 18 pesos por kilo representan unos 180 pesos.

La manteca de cerdo unos dos kilos suma cerca de 140 pesos. Las hojas de plátano, indispensables, alcanzan los 300 pesos

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