CAMPECHE, CAMP. “Ya tiene consecuencias”, la gobernadora Layda Sansores lamentó la corrupción en retenes y ordenó la devolución de “moches”. Admitió con tristeza la ilegalidad dentro de la corporación policiaca luego de que un agente fuera obligado a regresar el dinero extorsionado a un ciudadano en un filtro carretero y reiterando que la seguridad y tranquilidad de campechanos es prioridad.
El señalamiento no vino de un rumor ni de redes sociales, sino de una denuncia ciudadana que derivó en una investigación formal y en consecuencias directas para el elemento involucrado. De acuerdo con lo expuesto por la mandataria, un policía estatal solicitó un pago indebido durante una revisión en un filtro carretero, una práctica que sigue generando desconfianza entre automovilistas y que, en este caso, fue documentada y comprobada.
L a m a n d a t a r i a s u b r a y ó ue, pese al impacto que causa aceptar este tipo de conductas dentro de la corporación, la prioridad de su administración es la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos, no la protección de malos elementos.
El acto deshonesto, dijo Sansores, ya tiene consecuencias. El dinero fue devuelto íntegramente al ciudadano afectado y el caso continúa abierto ante la Comisión de Honor y Justicia, instancia que determinará la sanción correspondiente. El procedimiento no ha sido cerrado ni archivado.
La postura se dio en un contexto donde también se destacó la recuperación de un equipo de trabajo de un fotógrafo campechano víctima de robo, resultado de una reacción inmediata de policías estatales. Dos hechos distintos, pero conectados por una misma línea: la corporación puede responder con eficacia, pero también es capaz de fallar desde dentro.
El caso del agente señalado deja un mensaje claro para la ciudadanía, denunciar sí tiene efectos, aunque también confirma una realidad persistente en los retenes y revisiones. La confianza en la policía no se construye con discursos, sino con sanciones visibles cuando la ley se rompe desde el uniforme. Y esta vez, la ilegalidad no pasó de largo.

