CAMPECHE. En un avance sin precedentes para el desarrollo regional, Campeche se ha posicionado como una de las cuatro entidades que lideran la inversión pública a nivel nacional durante este 2026. Este logro es el resultado directo del trabajo coordinado entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gobernadora Layda Sansores San Román, cuya alianza estratégica ha permitido que el estado reciba una asignación histórica de 51 mil 342.3 millones de pesos destinados a la creación, conservación y modernización de infraestructura clave.
Según un análisis especializado del periódico El Economista sobre el Presupuesto de Egresos de la Federación, Campeche destaca junto a la Ciudad de México, Tabasco y Veracruz al concentrar, en conjunto, el 60.9% de toda la inversión nacional. Este fenómeno refleja una clara apuesta por el crecimiento económico y el desarrollo de proyectos de largo plazo, enmarcados en un paquete de inversión federal que asciende a 1.3 billones de pesos, lo que representa un incremento anual del 24.4%.
La magnitud de estos recursos coloca a Campeche al nivel de entidades estratégicas del país, impulsando no solo grandes obras de ingeniería, sino también la generación masiva de empleos y una mejora sustancial en las condiciones de vida de la población local. Esta inyección de capital fortalece sectores críticos como la conectividad y la logística, consolidando al estado como un polo de atracción para inversiones futuras y reafirmando su papel protagónico en el renacimiento económico del sureste mexicano.
Este flujo de capital hacia Campeche asegura la continuidad de obras estratégicas que transformarán las condiciones de vida de los ciudadanos, ofreciendo mejores vías de comunicación y servicios más eficientes. La consolidación del estado como uno de los destinos prioritarios de la inversión pública federal reafirma su papel como motor económico en el sur de México. Con esta base financiera, se espera que en los próximos años la entidad no solo mantenga su liderazgo en infraestructura, sino que también se convierta en un imán para nuevas inversiones privadas que complementen el desarrollo iniciado por el sector público.

