CAMPECHE, CAMP. En Champotón, la demanda de vivienda digna dejó de ser un reclamo olvidado. Bajo la premisa de que “el dinero del pueblo es sagrado”, la gobernadora Layda Sansores regresó al bastión que en 1997 inició la transición democrática del estado, no con promesas, sino con una inversión de 7.3 millones de pesos destinada a terminar con el abandono territorial en la comunidad de Felipe Carrillo Puerto.
La mandataria fue tajante, el beneficio que hoy reciben las familias no es una concesión, sino el resultado de una administración que ha cerrado las grietas por donde antes se fugaba el recurso público.
“Estamos cuidando que nadie robe; aquí el dinero del pueblo ni un peso partido por la mitad se le roba”, afirmó Sansores, marcando una línea de fuego contra las prácticas del pasado y subrayando que la honestidad es el motor que permite llevar obras donde antes solo había tierra.
El golpe de realidad a la marginación se dio en dos frentes críticos. Primero, con Justicia Habitacional: con una inversión de 4.6 millones de pesos, se ejecutaron112 acciones de vivienda bajo el programa “Cuarto Dormitorio”.

