CAMPECHE. El Parque Principal de Campeche, ese epicentro de encuentros donde las palomas dictan el ritmo de la tarde, ha comenzado una transformación que va más allá de la simple
estética. Entre el aroma a café de los portales y la brisa marina que se cuela por las calles ajedrezadas, el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Turismo, ha decidido intervenir el espacio para devolverle el brillo a uno de sus pilares más humanos. No se trata solo de pintura o mobiliario, sino de un acto de justicia para quienes han visto pasar la historia sentados a ras de suelo.
En el corazón del Centro Histórico, ocho hombres custodian una tradición que se resiste a desaparecer frente a la prisa de la modernidad. Los boleros de Campeche, figuras icónicas de la elegancia local, han recibido una renovación integral de sus herramientas de trabajo, dignificando un oficio que es parte del ADN campechano. Esta iniciativa busca que el primer cuadro de la ciudad no solo luzca impecable para el visitante, sino que sea un entorno laboral justo y cómodo para quienes mantienen viva la identidad del estado.

