CAMPECHE, CAMP. “Ellos son el corazón de la 4T, atravesaron los aires para llevar esperanza a comunidades, a hermanos que ni siquiera conocemos y tal vez no volveremos a ver nunca; pero no importa, es México, es un pedazo de la patria”, expresó la mandataria Layda Sansores. Esto al reconocer a 160 Servidores de la Nación quienes durante varias semanas se internaron en las zonas más fracturadas de Guerrero y Veracruz por los desastres naturales.
Con un discurso que priorizó el sentido de pertenencia sobre el protocolo administrativo, la gobernadora no se limitó a entregar papeles ni a definir la labor de estos brigadistas no como un trabajo, sino como un acto de soberanía en los rincones más olvidados del país. Su trabajo incluyó recorrer casa por casa, incluso en zonas de difícil acceso y comunidades de la sierra, para asegurar que ninguna familia quedara fuera del censo de damnificados.
Además estas labores consistieron en registrar a las familias afectadas, entregar apoyos y colaborar en la reconstrucción de espacios dañados.
Cada recorrido representó un esfuerzo directo y cercano con las comunidades, muchas veces en condiciones complicadas y con jornadas extensas, con la única intención de llegar a quienes más necesitaban asistencia.
Aunque la entrega de reconocimientos formaliza su trabajo, el impacto real se ve en las comunidades que recibieron apoyo, donde la presencia de los Servidores de la Nación se tradujo en atención inmediata y tangible. La gobernadora reiteró que esta labor simboliza “un pedazo de la patria” llevado a quienes más lo necesitan, un compromiso que va más allá de todo.
Por último, la mandataria puso en palabras lo que los servidores vivieron, jornadas agotadoras, caminos difíciles y encuentros con familias desconocidas, recordando que, incluso en la distancia y el anonimato, su labor deja un rastro de esperanza que no se mide en reconocimientos, sino en vidas transformadas.

