El fenómeno viral conocido como “brainrot” o “cerebro podrido” ha trascendido la burla en redes sociales.
El término describe el efecto de consumir contenido digital excesivamente rápido y absurdo, como videos altamente editados de TikTok. La preocupación central es el posible envejecimiento cerebral precoz en jóvenes.
Este término fue reconocido formalmente en 2024. La prestigiosa Universidad de Oxford incluyó “brainrot” como la palabra del año, reflejando su impacto cultural.El fenómeno se basa en el consumo medio de la Generación Z, que ronda las seis horas diarias de contenido digital, llegando a picos de nueve horas.
AFECTA LA MEMORIA
El “brainrot” se refiere al uso excesivo de tecnología que deteriora capacidades cognitivas clave. Afecta directamente la memoria, la concentración, la observación y la atención, debido a la sobreexposición a estímulos caóticos y sin lógica.
Como antecedente, se viralizaron personajes absurdos como “Bombardino Cocodrilo” que ejemplifican este contenido.
Detrás de la adicción a “deslizar” está una reacción neuroquímica: la liberación constante de dopamina. El cerebro se acostumbra a estas “ráfagas” de recompensa inmediata, volviéndose intolerante a actividades que requieren un ritmo más lento, paciencia y esfuerzo mental, creando un círculo vicioso de ansiedad.
ATROFIA Y NO NUTRE
Los efectos del “brainrot” se manifiestan socialmente. La interacción cara a cara requiere habilidades como la escucha activa y la lectura no verbal, que se atrofian con la comunicación digital rápida.
Los jóvenes reconocen que plasman su tiempo en “cosas que no nutren” y están en automático.
El psicólogo Miguel Ángel Barragán alerta sobre un posible deterioro cognitivo anticipado. Señala que esta falta de estimulación profunda podría llevar a que un joven de 40 años presente capacidades cognitivas propias de alguien de 60, aunque aclara que “No es Alzheimer a los 20”.
DESTRUYE CREATIVIDAD
El deterioro se concentra en tres áreas cognitivas. Se reduce la memoria de trabajo, afectando la retención de información a corto plazo. La atención sostenida se debilita, limitando el enfoque a tareas por más de quince minutos. Finalmente, la imaginación y la creatividad disminuyen.

