En México, una encuesta de Mitofsky de 2019 reveló que 82 por ciento de los hogares tiene al menos una mascota; los perros lideran preferencias, seguidos por gatos, aves, tortugas y peces, reflejando cambios en la vida familiar.
Esta tendencia marca a nuevas generaciones, que adoptan roles parentales hacia mascotas, crean vínculos emocionales profundos y viven la familia sin compromisos tradicionales de crianza, priorizando compañía, afecto y estabilidad cotidiana.
Desde la psicología, los llamados perrhijos reflejan cambios sociales y culturales; el retraso de maternidad, decisiones de no tener hijos y exigencias laborales influyen. Kimberly Solís afirma que el vínculo aporta bienestar y seguridad afectiva emocional.
HUMANIZAN A MASCOTAS
Antes, las mascotas ocupaban roles secundarios; hoy emergen familias con hijos mascota. Alejandro Gómez dice ver a su perro como hija. Solís advierte que humanizar proyecta necesidades humanas, ignora las naturales del animal y genera estrés.
Cuando el vínculo es saludable, los niños desarrollan empatía, responsabilidad y respeto por la vida. Especialistas recomiendan límites claros, diferencian do relaciones humanas y roles de mascotas, para evitar dependencias emocionales, confusiones afectivas y problemas conductuales en edades tempranas.
GASTOS AL MES
La convivencia incluye actividades recreativas y gastos. Carlos Daniel calcula hasta dos mil pesos mensuales para Tessa. Expertos piden equilibrio: reconocer necesidades caninas, establecer límites y asegurar bienestar compartido humano animal sin excesos ni dependencias.

