CAMPECHE.- En un ambiente cargado de profundo respeto y un luto silencioso que envuelve a toda la comunidad, los restos del pequeño Federico Efraín Ramírez Cruz, de apenas dos años, han regresado finalmente a su hogar en el municipio de Escárcega.
Después de semanas de incertidumbre, dolor y una tragedia que conmovió a la nación, el niño vuelve a su tierra natal para recibir el último adiós de sus seres queridos y de un pueblo que ha permanecido unido en oración y solidaridad.
Federico viajó de regreso acompañado por sus padres, Edward del Cruz Ramírez y Araceli Cruz Vera.
En medio de la inmensa tristeza, una noticia ofrece un rayo de alivio: La madre del menor muestra una notable mejoría en su estado de salud tras las complicaciones sufridas, y ha sido dada de alta para acompañar a su familia en estas honras fúnebres tan dolorosas.
El retorno a casa fue posible gracias a una coordinación logística impecable, marcada por el compromiso humanitario de diversas instituciones.
La familia y los restos del pequeño fueron trasladados en una aeronave de la Secretaría de Marina (SEMAR) hasta la ciudad de Cancún, desde donde se organizó el tramo final del viaje por vía terrestre, con todas las medidas de cuidado y respeto que merecía esta sensible misión.
A su llegada al aeropuerto de Cancún, el traslado hacia Escárcega se realizó con estrictas protocolos de seguridad y atención médica. Los padres fueron acompañados en una unidad del Sistema de Atención Médica de Urgencias (SAMU), asistidos por dos paramédicos capacitados para responder a cualquier eventualidad, mientras que los restos del menor fueron custodiados con dignidad por una funeraria.
Este esfuerzo de repatriación contó con la intervención directa del alcalde Juan Carlos Hernández Rath, quien dispuso recursos municipales y facilitó todas las gestiones administrativas y logísticas para que la familia pudiera regresar sin mayores contratiempos, en un gesto que refleja la sensibilidad de las autoridades locales ante el dolor ajeno.
Al arribar a Escárcega, los restos de Federico fueron recibidos en el domicilio familiar ubicado en la colonia Emiliano Zapata, donde se instaló la capilla ardiente.
Familiares, amigos y vecinos se congregaron en silencio para ofrecer condolencias y acompañar a los padres en este momento de profunda aflicción, demostrando una vez más los fuertes lazos de solidaridad y comunidad que caracterizan a la gente de esta región.

