CAMPECHE, CAMP. Maletas rodando sobre el andén, anuncios de salida marcando el ritmo del día y filas que avanzan sin pausa. Así transcurrieron las jornadas posteriores al Día de Reyes en la estación del Tren Maya en Campeche, donde la combinación de gratuidad temporal y cierre del periodo vacacional impulsó una alta afluencia de pasajeros y mantuvo la terminal en movimiento constante.
Durante varias horas del 5 de enero, el servicio sin costo abrió la puerta a una movilidad intensa. Familias completas, viajeros locales y personas que regresaban a casa aprovecharon la oportunidad para trasladarse sin el impacto económico típico de enero. Durante un recorrido por Campeche Hoy, fue notorio el resultado de un flujo continuo que transformó la estación en un punto de encuentro activo, con salidas y llegadas encadenándose a lo largo del día.
El ambiente se alejó del tránsito apresurado y caótico. Hubo espera, sí, pero también orden. Pasajeros llegando con anticipación, cuidando su equipaje y revisando horarios. Mochilas ligeras se mezclaron con maletas grandes; sombreros y gorras convivieron con chamarras gruesas. Cada grupo parecía contar su propia historia de regreso, visita o desplazamiento necesario.
Más que turismo, predominó el viaje cotidiano. Padres de familia retomando la rutina laboral, jóvenes en trayecto hacia otros puntos del sureste y campechanos que aprovecharon el puente para visitar a parientes. La puntualidad del servicio marcó el comportamiento del usuario: aquí el reloj importa, y la previsión se volvió parte natural del trayecto.
Ese movimiento se sostuvo gracias a una programación que acompaña el ritmo del día. El servicio se distribuye en tres bloques: corridas matutinas de 5:21 de la mañana a 12:52 del día, salidas vespertinas de 1:11 de la tarde a 6:10 de la tarde, y opciones nocturnas de 7:39 a 9:19 de la noche, lo que permite planear traslados con mayor certeza y sin carreras de último minuto.
Con el cierre de las fiestas, la estación de Campeche mostró su capacidad para absorber una alta demanda sin perder orden. La afluencia dejó una imagen clara, un espacio activo, conectado con la vida diaria y en sintonía con las necesidades reales de quienes se mueven por el sureste.

