CAMPECHE, CAMP. En el corazón de Chiná, donde el presupuesto familiar suele estirarse hasta romperse, 20 mujeres jefas de familia han decidido dejar de esperar el milagro y empezar a fabricarlo. No se trata solo de dinero; se trata de la última oportunidad para que pequeñas cocinas, tijeras de estilista y hornos caseros se conviertan en el motor que saque a sus hijos adelante.
Esteban Hinojosa Rebolledo, titular de Bienestar, enmarcó la acción dentro del programa “Emprender Contigo”, para las beneficiarias el discurso queda en segundo plano frente a la urgencia de la operatividad. A diferencia de los programas de asistencia pasiva, la entrega de estos fondos productivos busca romper el ciclo de dependencia.
Para estas mujeres, que se debaten diariamente entre las labores domésticas y la búsqueda de ingresos, el apoyo recibido representa la capitalización de negocios de repostería, venta de ropa y servicios de belleza que operaban al borde de la quiebra o en la informalidad total por falta de equipo.
El ambiente en la entrega no fue el de un evento protocolario más; fue el de un respiro colectivo. Para una madre autónoma, contar con una batidora industrial o un lote de mercancía nueva no es un lujo, es la diferencia entre pagar la renta o no hacerlo.
“El derecho a emprender es fundamental para quienes sostienen sus hogares”, señaló el funcionario, reconociendo que la autonomía económica es la única vía real para el bienestar familiar en las zonas rurales del estado.

