CAMPECHE, CAMP. Desde las primeras luces del alba, el paisaje en los bajos del Palacio de Gobierno y en oficinas de la Secretaría de Placas se transformó en un ejercicio de orden colectivo. Conductores formados desde temprano, herramientas en mano y documentos listos, comenzaron el año asegurando su patrimonio. No se trata solo de un trámite administrativo, sino de un acto preventivo que marca el inicio del reemplacamiento vehicular 2026–2029.
A lo largo de la mañana, las banquetas se poblaron de vehículos y la gente comenzó a retirar sus placas viejas. El sonido del metal al aflojarse se mezcló con el murmullo de las filas que avanzaban con lentitud. Para muchos, el cumplimiento implica un costo inevitable, 1,527 pesos para automóviles y 509 para motocicletas, una erogación que pesa, pero que resulta menor frente a las sanciones previstas para quienes dejen pasar el plazo.
El nuevo periodo de remplacamiento introduce placas con mayores candados de seguridad, diseñadas para agilizar la identificación vehicular y reducir prácticas irregulares. En términos prácticos, el cambio promete respuestas más rápidas ante robos, accidentes o investigaciones, fortaleciendo la vigilancia en las

