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2 febrero, 2026

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DILEMA ECOLÓGICO DE ELEGIR ÁRBOL NAVIDEÑO

Los arbolitos de Navidad naturalezas, muy poco se ven en los hogares, ahora prevalecen los artificiales.

CAMPECHE.- En el bullicio de las fiestas decembrinas, cuando las familias mexicanas buscan el árbol perfecto para adornar sus hogares, surge inevitablemente el dilema: ¿natural o artificial? Lo que parece una decisión sencilla, llena de aroma a pino y luces centelleantes, esconde un impacto ambiental que expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desmenuzan con precisión, recordándonos que no hay opción perfecta, pero sí formas de reducir el daño.

En México, las plantaciones forestales comerciales dedicadas a árboles de Navidad, principalmente pinos del género Pinus o abetos, operan bajo estrictas regulaciones de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Estos ejemplares no provienen de talas ilegales en bosques naturales, sino de cultivos sustentables donde, por cada árbol cortado, se siembran nuevos. Durante sus cinco a diez años de crecimiento, estos árboles producen oxígeno, retienen humedad en el suelo, facilitan la infiltración de agua, capturan carbono y sirven de refugio a fauna local, contribuyendo a mitigar el cambio climático.

“Estas coníferas no solo son aromáticas y estéticas; mantienen la humedad del entorno, algo vital en épocas de sequía”, explica Daniel Piñero Dalmau, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM. Sin embargo, advierte impactos negativos: el uso intensivo de fertilizantes genera emisiones de CO₂, al igual que el transporte —especialmente si son importados— y, sobre todo, el desecho inadecuado.

Para minimizarlo, la recomendación es clara: adquirir en plantaciones locales certificadas, el directorio de CONAFOR lista cientos en estados como Estado de México, Puebla y Veracruz y, una vez terminadas las fiestas, llevarlo a centros de acopio para triturarlo y convertirlo en composta. “Debemos utilizar y gozar la naturaleza, pero manteniendo ecosistemas permanentes. Si optamos por natural, que termine como fertilizante en la agroecología”, enfatiza Piñero.

Una alternativa creciente es el árbol en maceta, vivo y reutilizable hasta por una década, ideal para espacios reducidos y quienes buscan una opción verdaderamente sostenible.

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